Enología
«No hay que achicarse con el vino rosado»
Lejos de ser una bebida exclusiva del verano, el vino rosado también puede convertirse en un gran aliado de la gastronomía invernal. Así lo aseguró el estratega y referente del enoturismo nacional, Gabriel Bosso, quien destacó la versatilidad de este tipo de vinos, explicó con qué platos se pueden combinar y remarcó el crecimiento de etiquetas patagónicas que hoy se posicionan entre las mejores del país.
«Se extraen notas de cereza, frutilla y otros frutos que hacen que el vino rosado tenga muchísima versatilidad»
«Durante muchos años el rosado fue el vino más menospreciado. Incluso muchas bodegas lo usaban como bonificación, pero las últimas generaciones son increíblemente buenas«, afirmó Bosso en diálogo con Realidad Económica. Según explicó, el desarrollo de nuevas técnicas de elaboración permitió obtener vinos con mayor expresión aromática y una identidad propia que hoy gana cada vez más espacio entre los consumidores.
El especialista sostuvo que los rosados ofrecen una amplia variedad de aromas y una gran flexibilidad a la hora del servicio. «Se extraen notas de cereza, frutilla y otros frutos que hacen que el vino rosado tenga muchísima versatilidad, tanto por su temperatura de consumo como por los platos que puede acompañar», explicó.
La Patagonia, protagonista de los mejores rosados
Bosso destacó especialmente el crecimiento de los vinos rosados elaborados en regiones frías, con la Patagonia como una de las principales referentes. «Hoy está muy de moda el rosado de Pinot Noir y, sin dudas, en la Patagonia es donde mejor se expresa esa variedad», señaló. También mencionó etiquetas elaboradas con Merlot, Syrah, Cabernet Sauvignon y Malbec, aunque aseguró que el Pinot Noir «tiene un refinamiento y un carácter que lo hacen sobresalir».
Respecto de los maridajes, recomendó salir de los clásicos blancos para acompañar comidas de invierno. «Una fondue de queso con un vino rosado es una experiencia magnífica», afirmó. También sugirió servirlo con mollejas, chorizos, morcillas, pastas con salsa de crema o quesos e incluso como aperitivo antes de un asado. «Acompaña mucho mejor que muchos vinos blancos porque tiene estructura, volumen y carácter», aseguró.
Finalmente, invitó a los consumidores a redescubrir este estilo de vino. «No hay que achicarse con el rosado. Son vinos accesibles, ideales para todo el año y para acompañar comidas de todo tipo», concluyó.
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