Enología
Los vinos patagónicos buscan más identidad para competir en el mundo
“Una de las cosas que me llevo conceptualmente de este viaje es que hay productores que sí están haciendo el ejercicio de ajustar los estilos de sus vinos”
Hidalgo explicó que su trabajo consiste en recorrer distintas regiones vitivinícolas y evaluar los vinos junto con sus productores y enólogos. En esta oportunidad, visitó bodegas como Malma, Canale y Schroeder, además de otros proyectos de Río Negro, Neuquén y Chubut. “Una de las cosas que me llevo conceptualmente de este viaje es que hay productores que sí están haciendo el ejercicio de ajustar los estilos de sus vinos”, señaló.
El especialista observó que el sector atraviesa un escenario complejo, especialmente en los segmentos de precios más bajos, donde cayó el consumo tanto en Argentina como en mercados internacionales. Según explicó, los vinos de consumo cotidiano perdieron espacio por la menor disponibilidad de dinero de los consumidores y los cambios en las tendencias. En cambio, consideró que los segmentos de mayor valor todavía presentan oportunidades, aunque la competencia internacional exige una propuesta diferenciada.
“Hay mucho vino, muy bueno. Entonces, no alcanza con tener una buena botella, una buena historia, una linda etiqueta: tenés que tener un vino realmente sobresaliente”, sostuvo Hidalgo. En ese contexto, destacó que los productores que logran ofrecer calidad por encima del promedio tienen mayores posibilidades de sostener sus negocios, mientras que el segmento medio enfrenta una competencia especialmente intensa.
Nuevos estilos y una oportunidad para la marca Patagonia
Uno de los cambios que identificó durante su recorrido fue la búsqueda de vinos menos concentrados y extractivos, con sabores más directos y expresivos. Hidalgo explicó que algunos productores patagónicos ya incorporaron esa tendencia a sus elaboraciones, con resultados que consideró positivos. “Cuanto menos apretás un vino en términos de tanino y estructura, más directos y expresivos son los sabores”, afirmó. A su juicio, el nivel cualitativo de la región es bueno, con algunos casos excelentes.
También destacó las características de los vinos rosados y blancos de la cosecha 2026 que tuvo la oportunidad de probar. Los describió como vinos finos, con fruta nítida y mayor presencia de matices florales y frutales en sus aromas. Para Hidalgo, la nueva añada ofrece una oportunidad interesante para los consumidores, especialmente durante la primavera y los primeros meses del verano, cuando esos vinos jóvenes conservan mejor su expresividad.
En cuanto al posicionamiento internacional, el periodista consideró que Patagonia tiene una ventaja asociada a la imagen que construyó históricamente como un territorio remoto, natural y extremo. Sin embargo, advirtió que esa percepción todavía no se traduce plenamente en el reconocimiento de sus vinos, debido a la escala relativamente pequeña de la producción y a su menor presencia exportadora. “Hay una gran oportunidad para aprovechar usando bien la marca Patagonia”, sostuvo.
Hidalgo concluyó que la región cuenta con productores que avanzan en la construcción de una identidad propia y en la modernización de sus propuestas. Aunque reconoció que existen diferencias entre los proyectos y sus niveles de desarrollo, destacó la calidad de quienes están impulsando nuevos caminos. “Dentro de ese núcleo de productores que están modernizando el planteo, que tienen buenas herramientas, hay mucha calidad de elaboración”, afirmó, y consideró que ese grupo puede contribuir a fortalecer el posicionamiento de los vinos patagónicos.

