Agroindustria
Los drones agrícolas revolucionan la producción frutícola
Con más de tres décadas de trayectoria en Natalini Agro, Nelson San Segundo se ha convertido en testigo privilegiado de la evolución tecnológica aplicada al campo. Hoy, la gran novedad son los drones agrícolas, que ya no solo fumigan, sino que también fertilizan, siembran y hasta permiten transportar cargas en sectores como el petróleo.
En diálogo exclusivo con LU5 Agro, San Segundo explicó que en los últimos 30 años hubo un gran cambio y destacó que lo que ocurre en la actualidad con los drones es una revolución.
“En menos de seis meses pasamos de un modelo de 50 litros a uno de 100”.
La capacitación es un aspecto clave. San Segundo y su equipo trabajan junto a Tecron, dealer oficial de DJI en Argentina, para instruir a los nuevos pilotos.
“Nosotros vendemos el drone y damos la capacitación para que puedan volarlo de manera segura. No es cualquier cosa: son aeronaves y hay que aprender a planificar vuelos y observar constantemente”, aclaró.
Los modelos más recientes, como el Agras T25, T70 y T100, incorporan radares con inteligencia artificial, sensores de esquive automático de obstáculos y nuevas boquillas que mejoran la aplicación de los productos. Además, ofrecen accesorios innovadores, como un gancho de transporte para mover piezas en zonas de difícil acceso, lo que ha despertado interés en la industria petrolera.
En cuanto a la eficiencia, los números sorprenden: un T100 puede cubrir entre 30 y 35 hectáreas por hora en cultivos extensivos, sin pisar el terreno y con menor uso de insumos. En fruticultura, el tiempo promedio para curar una hectárea se reduce a solo 6 o 7 minutos.
“Hoy los drones están incluidos dentro del programa de maquinarias de la provincia de Río Negro, algo que antes era exclusivo de tractores y fumigadoras. Además, ofrecemos planes de hasta 18 cuotas”, destacó.
La aceptación entre los productores crece día a día. “Un productor me decía que dependía de un avión que venía de Patagones y muchas veces llegaba tarde. Con un dron, podría resolver sus aplicaciones en el momento justo”, contó. Casos similares ya se replican en la zona de frutillas de El Maitén y en chacras del Alto Valle, donde se utiliza incluso para aplicar promalina bajo condiciones climáticas adversas.
“La tecnología ya está instalada y en extensivos está completamente probada. En fruticultura vamos avanzando de a poco, pero con pasos firmes”, concluyó San Segundo.
Si bien aún hay productos que requieren ensayos para comprobar su efectividad en aplicaciones con drones, los primeros estudios comparativos —en conjunto con el INTA— muestran resultados alentadores.

