Entrevista Realidad Económica
Patagonia apuesta al vino y al turismo para potenciar su desarrollo regional
Los principales referentes de la vitivinicultura argentina participaron semanas atrás del encuentro “Íconos de la Patagonia”, realizado en Río Negro y organizado por el especialista en enoturismo Gabriel Bosso. La iniciativa reunió a bodegueros, enólogos, comunicadores y empresarios del sector con el objetivo de analizar la actualidad de la industria, fortalecer la identidad vitivinícola patagónica y proyectar nuevas estrategias para impulsar el enoturismo como motor de desarrollo económico en la región.
«El mejor negocio de una bodega, si sabe implementarlo, es el turismo rural. La única manera de vender más productos en origen es generar experiencias que conecten a la gente con el territorio”.
En diálogo con Realidad Económica, Bosso realizó un balance positivo de la actividad y destacó la evolución que experimentaron los vinos patagónicos durante los últimos años. “Los vinos de la Patagonia han encontrado una segunda etapa de perfiles. En los últimos siete años mejoraron muchísimo y comenzaron a entender mejor las características de cada cepa, del suelo y del clima”, afirmó. Además, valoró la creciente diversidad productiva que hoy exhibe la región, con nuevas propuestas provenientes de Río Negro, Neuquén y especialmente Chubut.
El referente del enoturismo nacional consideró que, pese a la caída del consumo interno que afecta a toda la industria vitivinícola argentina, la Patagonia cuenta con ventajas diferenciales que pueden convertirse en oportunidades. “Está en una ruta estratégica y la cercanía con Vaca Muerta genera una efervescencia económica que puede traer beneficios si las bodegas saben capitalizarla”, sostuvo. En ese sentido, señaló que la región posee un potencial único por la fortaleza de la marca Patagonia y por la combinación de paisajes de montaña, estepa y mar.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el desarrollo del enoturismo como herramienta para diversificar ingresos y fortalecer a las bodegas. Bosso aseguró que la experiencia de Mendoza demuestra que el turismo vinculado al vino puede transformarse en una de las principales actividades económicas regionales. “Lo que tiene que hacer Patagonia es pulir ese diamante en bruto. Las bodegas deben entender que no son competencia entre sí, sino un polo de atracción para los visitantes”, explicó. También remarcó que muchas mejoras pueden lograrse sin grandes inversiones, a partir de la capacitación del personal y una mejor interpretación del patrimonio cultural y productivo de cada zona.
El especialista puso como ejemplo el caso de la bodega Nant y Fall, que recibe miles de visitantes al año gracias a su integración con los atractivos turísticos de la zona. “El mejor negocio de una bodega, si sabe implementarlo, es el turismo rural. La única manera de vender más productos en origen es generar experiencias que conecten a la gente con el territorio”, indicó. Además, destacó el valor de combinar la actividad vitivinícola con otras producciones regionales, como frutas, frutos secos y gastronomía local.
Como resultado del encuentro, Bosso adelantó que se elaborará un programa de trabajo orientado a las bodegas de la Patagonia para mejorar la experiencia turística y profesionalizar la recepción de visitantes. “Vamos a trabajar primero en capacitación y en ordenar ideas. No se trata de que las bodegas se vuelvan locas haciendo inversiones que después no puedan sostener, sino de aprovechar mejor lo que ya tienen”, concluyó. La iniciativa busca consolidar una estrategia regional que permita fortalecer la competitividad de la vitivinicultura patagónica y posicionar al sur argentino como uno de los destinos enoturísticos más atractivos del país.
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