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Economía

Inflación estancada y alerta energética complican la economía argentina

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En medio de la tensión internacional por el conflicto en Medio Oriente, con una inflación que se mantiene en torno al 3% mensual y señales de enfriamiento en la economía interna, el panorama económico argentino en abril de 2026 presenta nuevos desafíos. Así lo analizó el economista Diego Dequino, presidente del Centro de Estudios de Economía, Sociedad y Tecnología, quien advirtió sobre riesgos externos, pérdida de confianza y deterioro del poder adquisitivo como factores clave en la coyuntura actual.

El principal foco de preocupación, según el analista, está puesto en el escenario internacional. “El mayor inconveniente hoy es que el conflicto en Medio Oriente se transforme en una guerra de largo plazo”, sostuvo. En ese sentido, explicó que una escalada podría impactar directamente en los precios de la energía y generar presión sobre el programa económico local, especialmente en materia de precios relativos y combustibles.

“No hay una propuesta clara de país en qué invertir».

En el plano interno, Dequino remarcó que la estrategia oficial para contener la inflación muestra límites. “El Gobierno estaba muy jugado al control de la inflación, y eso alcanzó para una parte, pero hay otros componentes que siguen empujando”, indicó. Entre ellos mencionó la inflación de costos y la inercia, factores que explican por qué el índice no logra perforar el piso del 3%. Además, alertó sobre una posible “meseta” en la actividad económica, con riesgos de caída en el mercado interno si no se corrigen estos desequilibrios.

Otro de los puntos críticos es la pérdida de poder adquisitivo. “El techo salarial se alcanzó en enero de 2025 y hoy los salarios están entre 2% y 3% por debajo en términos reales”, afirmó. Esta situación, explicó, impacta directamente en el consumo y refleja un proceso de deterioro de ingresos en trabajadores tanto del sector público como privado. “La gente con ingresos fijos ve cómo se le va erosionando su capacidad de compra”, agregó.

Por último, el economista puso el foco en la confianza como variable central. “La economía es fundamentalmente confianza. Si eso se deteriora, afecta todo el proceso”, señaló. En ese marco, consideró que el interés de los mercados está concentrado casi exclusivamente en el régimen de grandes inversiones (RIGI), mientras que el resto de la economía no logra captar atención. “No hay una propuesta clara de país en qué invertir, y la convocatoria a que la gente consuma o invierta sus ahorros no está funcionando”, concluyó.

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