Agronegocios
Por qué aumentó la carne y cuánto tiempo podría mantenerse así
El precio de la carne volvió a acelerar en el inicio de 2026 y se convirtió nuevamente en uno de los alimentos que más presiona sobre el costo de vida en la Argentina. Analistas del sector señalan que detrás de esta tendencia se combinan tres factores principales: una menor oferta de hacienda disponible, una demanda internacional firme y cambios en el ciclo productivo ganadero que podrían sostener los valores elevados durante un período prolongado.
Uno de los elementos centrales es la caída de la oferta de ganado, que responde en gran medida a las consecuencias de la fuerte sequía que afectó al país en 2022 y 2023. En ese contexto, muchos productores debieron liquidar animales ante la falta de pasto, lo que redujo la capacidad de reproducción del rodeo. Ahora, con mejores condiciones climáticas, el sector inició un proceso de recomposición del stock, lo que implica retener más animales en el campo y, por lo tanto, reducir la cantidad disponible para faena en el corto plazo.
A este escenario se suma una demanda externa que se mantiene firme y que incentiva las exportaciones de carne argentina. Los precios internacionales y la apertura de mercados de alto valor continúan generando incentivos para colocar cortes en el exterior, lo que también presiona sobre la disponibilidad en el mercado interno y contribuye a sostener los precios.
El tercer factor está vinculado con el propio ciclo ganadero, que es largo y dificulta una respuesta rápida de la oferta ante los cambios de mercado. La producción de carne depende de procesos biológicos que llevan varios años, desde el nacimiento del ternero hasta su engorde y faena, por lo que la recomposición del rodeo puede demorar entre dos y tres años antes de traducirse en un mayor volumen disponible.
En este contexto, los especialistas advierten que, aunque el poder de compra de los consumidores limita nuevas subas significativas, tampoco se espera una baja pronunciada en el corto plazo. La combinación de menor oferta, exportaciones firmes y el lento ciclo productivo del sector configura un escenario en el que los precios de la carne podrían mantenerse elevados durante los próximos años.

