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Conflicto en Medio Oriente: impacto y oportunidades para la región
La tensión geopolítica en Medio Oriente sigue escalando y genera efectos directos en la economía global. En este contexto, el CEO de FDI, Mariano Sardáns, analizó el impacto del conflicto en los mercados financieros y energéticos, marcado por la incertidumbre en torno a las negociaciones lideradas por Donald Trump con Irán. El escenario, explicó, combina volatilidad en el precio del petróleo, presión inflacionaria y cambios en las expectativas de tasas de interés a nivel internacional.
“Argentina y Brasil son los grandes beneficiados en la región”, sostuvo Sardáns, al destacar el potencial exportador energético de ambos países. En el caso argentino, remarcó que, si se concretan proyectos en desarrollo, el país “va camino a convertirse en un exportador importante tanto de petróleo como de gas”, lo que implicaría un ingreso significativo de divisas en un contexto global de precios elevados.
Sin embargo, el especialista advirtió que el impacto no es homogéneo. “Desde el lado agropecuario, los fertilizantes y otros insumos están subiendo fuerte”, señaló, lo que podría erosionar parte de los beneficios. A esto se suma el encarecimiento del gasoil, clave para la producción y el transporte, lo que termina trasladándose a los costos internos y presionando sobre la inflación.
En los mercados internacionales, la falta de definiciones claras profundiza la volatilidad. “Hay mucha incertidumbre, con información cruzada y sin claridad. Eso hace que caigan las bolsas y los bonos, mientras suben las tasas”, explicó Sardáns. En ese sentido, indicó que la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de no bajar tasas —e incluso evaluar subas— responde a las expectativas inflacionarias derivadas del conflicto.
Respecto al petróleo, el analista señaló que los precios actuales reflejan una crisis que el mercado aún considera transitoria. “Los futuros a un año están por debajo de los 80 dólares, lo que indica que se espera que sea un fenómeno de corto plazo, aunque ese ‘corto plazo’ se viene extendiendo”, afirmó. Mientras tanto, los problemas logísticos y la caída de inventarios generan tensiones en el abastecimiento global.
Finalmente, Sardáns subrayó que el escenario seguirá marcado por la incertidumbre mientras no haya avances concretos en las negociaciones. “La falta de previsibilidad es el principal problema. Sin un horizonte claro, los mercados reaccionan con volatilidad y eso impacta en toda la economía”, concluyó.
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