Economía
Argentina quedó última en inversión extranjera en la región
Argentina registró en 2025 el peor desempeño de América Latina entre las principales economías de la región en materia de inversión extranjera directa (IED), según un informe elaborado por Misión Productiva con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El análisis advierte que, pese a las medidas impulsadas para atraer capitales externos, el país continúa mostrando dificultades para consolidar un clima de negocios estable y competitivo.
El economista de Misión Productiva, Santiago Polo, explicó que existe una diferencia entre las expectativas generadas por herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y las inversiones efectivamente concretadas. “Se cree que la inversión extranjera directa está volando, pero los datos muestran lo contrario. Ese fue el objetivo del informe: demostrar que todavía no se observan desembolsos significativos de capital”, sostuvo.
Según el especialista, varios de los proyectos aprobados o en proceso de aprobación dentro del RIGI están concentrados en sectores como minería, petróleo y gas, pero corresponden a iniciativas de largo plazo. “Son proyectos que requieren años para pasar de la etapa de planificación a la construcción y luego a la producción. Por eso todavía no se reflejan en los indicadores de inversión extranjera directa”, señaló.
Polo consideró que durante 2026 podrían comenzar a registrarse algunos avances vinculados a inversiones mineras, especialmente en litio, y al desarrollo de infraestructura energética asociada a Vaca Muerta. Sin embargo, aclaró que esos movimientos no alcanzarían para modificar sustancialmente la posición relativa del país. “Puede haber algunos desembolsos importantes, pero no vemos un escenario en el que Argentina pase del último lugar al primero dentro de la comparación regional”, afirmó.
El economista también planteó que el debate sobre la inversión no puede separarse de los problemas estructurales del mercado laboral y del entramado productivo. En ese sentido, advirtió que el crecimiento económico reciente no logró traducirse en una expansión del empleo formal ni en la creación de nuevas empresas. “Por primera vez vemos una economía que crece en términos agregados, pero que no genera empleo formal. Incluso en algunos sectores se siguen perdiendo puestos de trabajo y empresas”, indicó.
Finalmente, Polo señaló que el actual dinamismo de actividades como el agro, la energía y la minería constituye una oportunidad para el país, aunque remarcó la necesidad de ampliar el impacto de ese crecimiento sobre el resto de la economía. “Son sectores muy importantes para las exportaciones y para el desarrollo federal, pero todavía no se observa una estrategia que permita que ese crecimiento derrame hacia otras actividades productivas y hacia la generación de empleo de calidad”, concluyó.
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