LU5 Agro
Valle Azul consolida un modelo de ganadería bajo riego y apuesta a duplicar su escala
El próximo jueves 5 se realizará en Cervantes el primer Encuentro de Maíz Bajo Riego en la Patagonia, una jornada que reunirá a productores, técnicos e instituciones para analizar estrategias de alto rendimiento y manejo eficiente del recurso hídrico. Entre los disertantes estará Nicolás García, referente de Agropecuaria Don Manuel, quien expondrá sobre la agriculturización de la ganadería en el Valle Azul y dialogó en exclusiva con LU5 Agro.
La actividad se desarrollará de 8.30 a 17.30, con inscripción previa y carácter gratuito. Está auspiciada por el Centro PyME, INTA, Grupo CREA, Maizar, Aapresid y el Gobierno de Río Negro.
García, de 41 años, integra un grupo empresario neuquino que desde 2009 impulsa un proyecto productivo en margen sur del río Negro, a unos 15 kilómetros de Valle Azul.
“Partimos de un monte nativo. Primero hicimos un desarrollo de suelo con alfalfa y pasturas consociadas, y recién al cuarto año incorporamos los primeros cultivos de maíz”, explicó.
Hoy el establecimiento cuenta con 700 hectáreas bajo riego y un objetivo claro: alcanzar las 3.000. En la campaña actual siembran 150 hectáreas de maíz, producción que se destina íntegramente al propio sistema ganadero.
“Consumimos todo y además compramos afuera. La demanda es mayor, por eso el foco está puesto en ampliar el área bajo riego”, señaló.
El eje del planteo productivo es la transformación. García detalló que en un campo de secano el monte natural puede generar alrededor de 10 kilos de carne por hectárea al año, mientras que con riego y manejo intensivo logran superar los 1.100 kilos por hectárea.
“El número que miramos no es la ganancia individual del animal, sino cuánto se produce por hectárea. Hacemos el balance físico de carne por campaña agrícola y medimos el sistema completo”, explicó.
Para el riego utilizan tanto nivelación por manto como pivote central. Además, avanzaron en generación de energía renovable con un parque solar de 73 kW y medidor bidireccional.
“No buscamos vender energía, sino dejar de comprarla. En invierno inyectamos el excedente a la red y lo compensamos en verano”, indicó.
La incorporación de tecnología atraviesa todo el esquema. Desde el uso de drones para monitoreo y siembras aéreas hasta la evaluación de cercos virtuales, el productor remarcó la necesidad de anticiparse a los cambios. También analizan sistemas de geolocalización para manejo de rodeos, una herramienta que ya se utiliza en países como Nueva Zelanda y Australia.
“Los drones facilitaron muchas operaciones y aceleraron el aprendizaje. Hoy podemos conocer cada centímetro del campo con imágenes precisas”, sostuvo.
En paralelo, el trabajo asociativo es clave. García integra el Grupo CREA y valoró el intercambio técnico y económico. “Al principio hablábamos solo de cuestiones agronómicas. Hoy analizamos gestión productiva y económica. La mirada del otro es fundamental”, afirmó. Consultado sobre la coyuntura, consideró que la ganadería atraviesa una etapa favorable.
“Los precios del ternero y del gordo son buenos y la relación producto-insumo permite invertir. El kilo de ternero frente al rollo de alambre está mucho más favorable que en años anteriores”, señaló.
La estrategia comercial combina una red estable de clientes con nuevos desarrollos. El establecimiento proyecta lanzar una línea de carne 100% pastoril y avanzar en certificaciones vinculadas a sustentabilidad y captura de carbono.
El Encuentro de Maíz Bajo Riego abordará temas como materiales de alto rendimiento, manejo de malezas, suplementación estratégica, incorporación de nuevas áreas bajo riego y tecnologías de precisión. Por la tarde se realizarán actividades a campo con demostraciones de híbridos, análisis de suelos, drones y reacondicionamiento de sembradoras.
García disertará a las 12.30 sobre la integración agrícola-ganadera, un modelo que en el Valle Azul ya muestra resultados concretos y que busca consolidarse como referencia regional. “Hay mucho por desarrollar en la zona. Compartir aciertos y errores acelera el aprendizaje colectivo”, concluyó.



