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Economía

La industria textil profundiza su crisis y ya perdió más de 22.000 empleos

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La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Mientras algunos sectores manufactureros muestran señales de recuperación, la cadena textil continúa acumulando fuertes retrocesos en producción, empleo y utilización de capacidad instalada, en un escenario marcado por la caída del consumo y el avance de las importaciones.

Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector registró en marzo una caída interanual del 23,3%, mientras que durante el primer trimestre del año acumuló una contracción del 27,1%. Los números contrastan con el desempeño de la industria manufacturera en general, que mostró un crecimiento interanual del 5%, evidenciando la magnitud de la crisis que atraviesa el rubro.

El deterioro productivo también se refleja en el mercado laboral. De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, durante febrero la industria manufacturera perdió 2.978 puestos de trabajo registrados y casi un tercio de ellos correspondieron a los sectores textil, confección, cuero y calzado. Desde diciembre de 2023, estas actividades acumulan más de 22.000 empleos perdidos en todo el país.

La baja actividad también impacta en el funcionamiento de las plantas industriales. Durante marzo, las fábricas textiles trabajaron apenas al 40% de su capacidad instalada, muy por debajo del promedio industrial, que alcanzó el 59%. Dentro de la cadena productiva, el segmento de tejidos y acabados fue el más afectado, con una caída acumulada del 38,6% en el primer trimestre, convirtiéndose en la actividad con peor desempeño dentro del sector.

Desde FITA advirtieron que la recuperación aún no logra consolidarse. “La producción continúa en retroceso, el empleo sigue cayendo mes a mes y las empresas operan a niveles de utilización de la capacidad instalada históricamente bajos”, sostuvo Celina Pena, gerenta general de la entidad. En la misma línea, la Fundación Pro Tejer señaló que las ventas continúan debilitadas y remarcó que el último Hot Sale registró una caída cercana al 10% interanual en términos reales. Para la entidad, la combinación de una demanda interna débil y el aumento de productos importados está generando una creciente presión sobre la producción nacional.