Agroindustria
“La guerra dispara costos y complica la rentabilidad del campo argentino”
La escalada del conflicto en Medio Oriente y la tensión en el estrecho de Ormuz ya impactan de lleno en la economía argentina, especialmente en el sector agropecuario. La suba de insumos clave como fertilizantes y combustibles comienza a reflejarse en mayores costos de producción y menor rentabilidad para los productores.
En ese contexto, la economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), Nicolle Pisani Claro, advirtió que el escenario es cada vez más complejo. “Esta edición del índice está más que nunca marcada por la coyuntura nacional e internacional: suba de costos, combustible y baja rentabilidad”, señaló.
Costos en alza y presión sobre la producción
El impacto más directo se observa en los insumos estratégicos. Según explicó Pisani Claro, el precio de la urea —fertilizante clave para cultivos como el trigo— aumentó cerca de un 43% desde diciembre, afectando de manera directa los costos productivos.
“El conflicto en el estrecho de Ormuz tiene una incidencia clara, porque por allí circula una parte significativa del petróleo, el gas y también fertilizantes a nivel mundial”, detalló. En ese sentido, remarcó que el encarecimiento de estos insumos repercute especialmente en los cultivos más dependientes de la fertilización.
A esto se suma el aumento en los combustibles, que impacta en toda la cadena productiva. “Hay un gran componente de transporte en la producción, desde el campo hasta la góndola, y está fuertemente influenciado por el gasoil”, explicó la economista, marcando cómo los fletes y las labores agrícolas también se encarecen.
Rentabilidad en caída y alerta por el trigo
El aumento de costos no llega solo: se combina con una mayor presión impositiva y márgenes cada vez más ajustados. El último Índice FADA indica que el Estado se queda con el 62,5% de la renta agrícola, un incremento de más de seis puntos respecto a la medición anterior.
“El problema es doble: suben los costos y al mismo tiempo la renta se achica, por lo que los impuestos pesan más”, explicó Pisani Claro. Este fenómeno genera un deterioro en la ecuación económica de los productores.
El caso más crítico es el del trigo, donde la carga impositiva supera el 100% de la renta. “Esto significa que, al producir, el productor no solo no gana, sino que tiene que poner plata de su bolsillo para cubrir los impuestos”, advirtió.
Si bien algunos precios internacionales de commodities muestran mejoras, desde FADA advierten que no alcanzan a compensar el incremento de costos. Así, el sector enfrenta un escenario de alta incertidumbre, donde factores globales y locales se combinan para tensionar la rentabilidad y condicionar las decisiones productivas de cara a la próxima campaña.
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