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LU5 Agro

Granizo histórico golpea al Valle Medio y afecta al crecimiento productivo

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El Valle Medio de Río Negro atraviesa un momento de fuerte expansión productiva, con diversificación de cultivos y nuevas hectáreas en desarrollo gracias al riego y la tecnología. Sin embargo, ese crecimiento quedó en jaque tras una tormenta de granizo de magnitud inusual que afectó a gran parte de la región, dejando pérdidas millonarias y poniendo en evidencia la vulnerabilidad del sector frente a eventos climáticos extremos.

“La zona ha crecido exponencialmente, cada día hay más cultivos y cada vez más variados”, describió en LU5 AGRO el productor Marcos Guler, quien destacó el potencial que venía mostrando la región. Tradicionalmente vinculada a la producción temprana de peras y manzanas, hoy el Valle Medio suma forrajes, ganadería y una fuerte presencia hortícola, consolidándose como uno de los polos productivos más dinámicos de la provincia.

«Fue una manga de piedra muy extensa y con una intensidad pocas veces vista”.

Ese escenario cambió abruptamente tras una tormenta que recorrió cerca de 70 a 80 kilómetros, desde Chimpay hasta Colonia Josefa. “Fue una manga de piedra muy extensa y con una intensidad pocas veces vista”, explicó Guler. El fenómeno afectó cultivos de maíz, alfalfa, cebolla, zapallo, tomate, morrón, melón y también frutales, en muchos casos dejando plantas sin producción y seriamente dañadas para la próxima temporada. “No solo se perdió la fruta, también se dañó la planta, lo que impacta en el año siguiente”, advirtió.

La situación refleja además una fuerte dicotomía productiva. Mientras las intensas lluvias resultan beneficiosas para la ganadería en campos de secano —con registros que superan los 200 milímetros en pocos meses—, generan consecuencias negativas en las chacras. “Para el secano es excelente, pero para la producción intensiva no siempre es bueno. Siempre estamos entre la sequía o el exceso de agua”, resumió el productor.

El impacto económico no es homogéneo. Los pequeños productores son los más afectados por estos eventos, ya que carecen de recursos para implementar sistemas de defensa como mallas antigranizo o tecnologías contra heladas. “Se termina concentrando la producción en quienes pueden invertir en protección. Los más chicos van desapareciendo”, sostuvo Guler, marcando una tendencia que se profundiza desde hace años en la fruticultura regional.

En un contexto de creciente inestabilidad climática, el desafío para el Valle Medio no solo pasa por sostener su expansión productiva, sino por garantizar condiciones de resiliencia para todos los actores del sector. La tormenta dejó al descubierto que, detrás del potencial de crecimiento, persiste una fragilidad estructural que pone en riesgo el futuro de muchos productores.

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