LU5 Agro
Picún Leufú emerge como nuevo polo agroproductivo neuquino
La posibilidad de incorporar miles de hectáreas bajo riego en la zona de Picún Leufú y Piedra del Águila vuelve a instalar el debate sobre el futuro productivo de Neuquén. El ingeniero agrónomo Norberto Serventi, con más de cinco décadas de experiencia en la región, destacó el potencial de esos valles para producir alfalfa, carne y nuevos cultivos, en un contexto donde la provincia busca diversificar su matriz económica.
Durante una entrevista en LU5 Agro, Serventi sostuvo que la crisis de la fruticultura obligó a repensar el uso productivo de amplias áreas del norte patagónico. «Creo que hay algún tipo de posibilidad de reconversión del valle hacia otros sistemas productivos«, afirmó.
«Creo que hay algún tipo de posibilidad de reconversión del valle hacia otros sistemas productivos»
El especialista señaló que la disponibilidad de agua sigue siendo la principal ventaja competitiva de la región. «El agua es un bien muy preciado y puede generar nuevas alternativas productivas», remarcó al referirse al desarrollo de sistemas bajo riego.
Un valle con capacidad para sumar 30.000 hectáreas
Serventi explicó que la zona de Picún Leufú concentra uno de los mayores espacios disponibles para expandir la producción agropecuaria en Neuquén. «Es el último valle importante que tiene la provincia para este tipo de desarrollos», aseguró.
Según detalló, existen alrededor de 30.000 hectáreas con potencial para incorporarse al riego. Parte de esa superficie se encuentra en cercanías de Piedra del Águila y el resto en el valle de Picún Leufú.
El agrónomo indicó que el crecimiento de la actividad requerirá inversiones en captación de agua, energía e infraestructura logística, además del acompañamiento del Estado.
La alfalfa y la carne aparecen como apuestas estratégicas
Uno de los proyectos más avanzados de la zona está vinculado a la producción de alfalfa de alta calidad para abastecer mercados internos y externos. «Se pueden lograr producciones de 14.000 a 15.000 kilos de materia seca por hectárea», señaló.
Serventi explicó que las condiciones agroclimáticas permiten realizar hasta cinco cortes anuales. También destacó la elevada calidad proteica del forraje obtenido bajo riego en la Patagonia.
La producción ganadera complementa ese esquema productivo. «La carne que se obtiene en estos sistemas tiene muy buena calidad y puede destinarse a mercados de exportación», sostuvo.
Olivos, nogales y pistachos amplían las oportunidades
Además de la producción forrajera y ganadera, Serventi destacó el potencial para desarrollar cultivos alternativos. Entre ellos mencionó nogales, olivos, granados y pistachos, especies adaptadas a las condiciones de la región.
El especialista también valoró el avance de proyectos vinculados a energías renovables y sistemas de bombeo modernos, que podrían facilitar la expansión de las áreas productivas.
«Hay una oportunidad muy importante para la provincia. Son proyectos rentables y con capacidad de transformar la producción regional», concluyó.
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