Energía
Energía y geopolítica: la baja del petróleo abre una ventana histórica para Argentina
La distensión parcial en Medio Oriente impactó en los mercados internacionales y reconfigura el escenario energético global. Analistas destacan el potencial de Vaca Muerta y el interés de grandes jugadores internacionales.
«Podemos llegar a ocupar una porción importante del mercado».
La volatilidad geopolítica en Medio Oriente volvió a impactar en los mercados globales, esta vez con una señal positiva: la caída en los precios del petróleo tras indicios de una posible desescalada en el conflicto. El periodista especializado Camilo Ciruzzi explicó que el movimiento estuvo impulsado por declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien “admitió que mantiene conversaciones avanzadas con el gobierno iraní” y anticipó una eventual flexibilización de sanciones al crudo. “Ese mensaje, justo antes de la apertura de los mercados, hizo que los precios se atenuaran”, señaló.
Sin embargo, el escenario dista de estar resuelto. Desde Irán negaron negociaciones y continuaron los ataques sobre instalaciones energéticas en la región, lo que mantiene la tensión latente. “La situación lejos de apaciguarse parece que va a ser un problema largo”, advirtió Ciruzzi. Aun así, el analista remarcó que este contexto genera una oportunidad indirecta para países emergentes: “Lo mejor de todo esto, sin humor negro, es que a nosotros nos viene bien porque podemos llegar a ocupar una porción importante del mercado”.
En ese sentido, el foco está puesto en Vaca Muerta, considerada una de las reservas no convencionales más importantes del mundo. Durante el foro energético internacional CERAWeek, ejecutivos de compañías líderes destacaron el potencial argentino. Desde Chevron señalaron que el rumbo económico actual “es favorable para el desarrollo masivo” del sector, mientras que Paolo Rocca subrayó las ventajas logísticas del país: “Argentina no tiene cuellos de botella como el estrecho de Ormuz o el canal de Panamá, lo que le da previsibilidad a la cadena energética”.
El desafío, no obstante, sigue siendo estructural. Ciruzzi recordó que Argentina arrastra “problemas históricos como la inestabilidad macroeconómica, los cambios normativos y la falta de seguridad jurídica”, factores que condicionan el desembarco de inversiones. A pesar de ello, destacó señales alentadoras: el avance de proyectos en gas natural licuado, nuevas perforaciones y exportaciones crecientes de GLP. “Si llegamos al 2028 con los proyectos terminados y los barcos de licuefacción operativos, tenemos una posibilidad concreta de meternos en el mercado global”, concluyó, al poner el foco en una oportunidad histórica que podría redefinir el rol energético del país.
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