Economía
Crisis textil: “Siete de cada diez máquinas están paradas”
La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Según datos del sector, ya cerraron más de 800 empresas, se perdieron más de 20.000 empleos formales y la producción cayó un 35%. Desde la Fundación ProTejer advirtieron que el derrumbe del consumo y la apertura de importaciones están golpeando a toda la cadena productiva, desde el algodón hasta la confección de prendas.
“Cuando se destruyen capacidades es muy difícil reconstruirlas. Se pierden máquinas, oficios, diseñadores e ingenieros”.
“Hoy estamos trabajando al 30% de nuestra capacidad. De cada diez máquinas textiles, siete están paradas en Argentina”, aseguró Priscila Makari durante una entrevista con el programa de Realidad Económica. La dirigente explicó que el problema afecta a todos los eslabones del sector porque “no se vende ropa, ni nacional ni importada”, lo que termina impactando sobre hilanderías, tejedurías, tintorerías y confeccionistas.
Makari sostuvo que la industria textil tiene un fuerte arraigo federal y genera más de 500.000 puestos de trabajo en todo el país. “Hay provincias como Catamarca y La Rioja donde más del 30% del empleo privado es textil”, señaló. Además, destacó el potencial productivo de regiones como la Patagonia, donde la lana sigue siendo una fibra de alta calidad y muy demandada en el mundo.
En ese sentido, remarcó que localidades históricamente vinculadas al procesamiento de lana, como Trelew y otras ciudades del sur, sufrieron un fuerte deterioro industrial tras el cierre de plantas y barracas. “Cuando se destruyen capacidades es muy difícil reconstruirlas. Se pierden máquinas, oficios, diseñadores e ingenieros”, afirmó.
“Es más caro traer un camión desde Catamarca a Buenos Aires que un contenedor desde China”.
La directora de Fundación ProTejer cuestionó además la apertura de importaciones y aseguró que hoy la industria local compite en condiciones “muy desiguales” frente a productos provenientes de China y el sudeste asiático. “Mientras el mundo desarrollado vuelve a proteger sus fábricas, Argentina desmanteló controles y redujo aranceles. Pedimos competir, pero con una cancha nivelada”, expresó.
Importaciones, costos y caída del consumo
Durante la entrevista, Makari explicó que la crisis no responde únicamente a la competencia importada, sino también a la fuerte caída del poder adquisitivo. “Las empresas están rematando stock para poder pagar sueldos, luz y gas. La baja de precios no viene porque haya ropa importada barata, sino porque no hay ventas”, afirmó.
También apuntó contra los altos costos estructurales de Argentina. Según detalló, “la mitad del precio de una prenda son impuestos”, a lo que se suman fletes caros, tasas de interés elevadas, alquileres comerciales y costos financieros. “Es más caro traer un camión desde Catamarca a Buenos Aires que un contenedor desde China”, graficó.
Finalmente, advirtió que la pérdida de capacidad industrial puede tener consecuencias de largo plazo para el país. “Sin industria no se puede generar el empleo que necesita Argentina. La minería, el petróleo o el agro son importantes, pero no alcanzan para absorber toda la demanda laboral”, concluyó.
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