Entrevista Realidad Económica
Bodega Pujante apuesta a la identidad del terroir patagónico
En la zona rural de Allen, Río Negro, avanza un proyecto vitivinícola que combina historia, tradición familiar y una fuerte búsqueda de identidad propia. Al frente está Ignacio Pujante, quien se define como “viticultor patagónico” y lidera Bodega Pujante, una iniciativa que comenzó hace seis años con una premisa clara: disfrutar el proceso completo de hacer vino.
“Arrancamos con la idea de disfrutar todo el proceso desde cero”, explicó Pujante al recordar los inicios. La pandemia demoró parte del desarrollo, pero no modificó el espíritu original del emprendimiento.
La familia Pujante proviene de otra actividad económica. Por eso, desde el comienzo buscaron respaldo técnico especializado. El diseño del viñedo estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Marcelo Canatella, con experiencia en proyectos de alta gama, junto al enólogo Mario Lascano, reconocido conocedor de la zona.
“Empezamos a diseñar el viñedo de cero, buscando portainjertos, marcos de plantación y diseños de cuadros”, detalló.
El proyecto abarca diez hectáreas, plantadas en dos etapas. Las primeras cinco ya dieron su primera cosecha el año pasado. Con esa producción inicial comenzaron a elaborar y experimentar.
La definición de qué plantar implicó equilibrar preferencias personales y criterios comerciales. La idea inicial era desarrollar únicamente Pinot Noir. Sin embargo, el esquema final incluyó Malbec, Pinot Noir, Cabernet Franc y una pequeña superficie de Semillón.
“En cada varietal no plantamos una sola selección, sino que buscamos complejidad combinando distintas selecciones o clones”, explicó Pujante.
Hay cuatro selecciones de Malbec, dos clones franceses de Pinot Noir y dos de Cabernet Franc, todos identificados por cuadro para luego trabajar con blends que aporten identidad propia.
La primera línea comercial se presentará bajo la marca Arrayán, con un Malbec y un corte Cabernet Franc–Malbec. Además, habrá una línea superior con un Gran Malbec y un Gran Pinot Noir. La línea inicial tendrá un 25% de paso por barrica de roble francés y una estiba en botella estimada entre tres y seis meses. La línea superior contará con un 50% de barrica y una estiba que podría extenderse entre seis meses y un año. El vino permanece entre nueve y diez meses en barrica, según el varietal.
El Semillón, plantado en la segunda etapa, ofrecerá este año un volumen muy reducido, apenas suficiente para una barrica experimental. “Es una uva que me apasiona”, señaló, y destacó que junto con el Riesling muestra muy buen desempeño en Río Negro.
La elaboración se realiza por ahora en bodegas de terceros. El proyecto de bodega propia ya está diseñado y se ubicará en el mismo predio donde está el viñedo, aunque su ejecución dependerá de la evolución del contexto del sector vitivinícola.
“Es un momento difícil para el vino. Preferimos concentrarnos en lo que estamos elaborando y más adelante decidir la ejecución del proyecto”, afirmó.
Con antecedentes familiares ligados al vino en Allen y Fernández Oro, reconoce que la vitivinicultura forma parte de su historia. “No lo viví como actividad productiva, pero sí recuerdo las sobremesas, las charlas en la viña y la preocupación por las heladas”, contó.
Bodega Pujante comenzó a dar sus primeros pasos también en redes sociales, con perfil propio en Instagram. El objetivo es claro: consolidar un proyecto que refleje el carácter del terroir patagónico y aporte valor a una región que, como remarcó su fundador, “está produciendo vinos de primer nivel”.




