Agroindustria
Reunión con Domínguez: Cautela y expectativas de la Mesa de Enlace
Los dirigentes de la Mesa de Enlace tienen cita a las 18 con el flamante ministro de Agricultura, Julian Domínguez. Mientras crece latn expectativa por la posible liberación del cepo a la carne y créditos para los productores ganaderos, hay cautela entre los productores.
Si bien los dirigentes rurales reclaman que se levante de manera total el cepo exportador, el gobierno parece dispuesto a incrementar la cantidad de carne autorizada a embarcar a cambio del compromiso de mantener los precios internos.
“Hemos tenido charlas técnicas para prever un poco lo que va a pasar e iremos escuchar qué resolución tomó el ministro. Nos plantearon la dificultad de la liberación total de la carne pero sí de algunos productos y el otorgamiento de créditos”, dijo el presidente de la Sociedad Rural (SRA), Nicolás Pino, en declaraciones a una radio porteña.
Destacó como positivo “que apenas asumió el ministro se puso en contacto. Hubo un cambio de actitud y es buena señal que nos haya convocado, vamos a evaluar los anuncios del gobierno”.
Si bien el encuentro será de agenda abierta, Domínguez y los presidentes de las cuatro entidades rurales (Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Coninagro y Federación Agraria) tendrán puesto el foco en zanjar el conflicto derivado por las restricciones a la carne.
El cepo exportador, impuesto en mayo frente a la escalada de los valores al mostrador, implica que se puede embarcar hasta 65% del volumen de 2020 (si se suman los cupos a Estados Unidos, Israel y Europa). La restricción está vigente hasta el 31 de octubre.
Los ruralistas insisten en que la solución para el precio interno de la carne no pasa por las restricciones “sino por atacar el problema de la inflación” y sostienen que el sector necesita, entre otras cuestiones, de créditos accesibles para impulsar una mayor producción.
Además del conflicto por la carne, en la mesa de discusión seguramente se volcarán las principales preocupaciones: un mercado cambiario distorsionado por el cepo, problemas que dicen ya se comienzan a sentir en la importación de fertilizantes para la cosecha gruesa, y las retenciones que tributan la soja, el maíz y el trigo.
“La producción ganadera necesita previsibilidad hacia adelante, que no esté cambiando las reglas de juego cada tanto. Llegar a tener un novillo pesado cuesta entre 4 y 5 años. Por eso necesitamos reglas claras”, reclamó Pino.


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