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LU5 Agro

Manzanas: mejor calidad, menor producción en el Valle

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La campaña frutícola en el Alto Valle comienza a cerrar con un escenario mixto: una marcada mejora en la calidad de la manzana, especialmente en las variedades rojas, pero con una caída significativa en los volúmenes de producción. Así lo describió el productor e ingeniero agrónomo Franco De Angeli, quien destacó que el factor climático fue determinante para lograr un fruto con mejores condiciones comerciales, tras varios años adversos.

“Fue un año excepcional en cuanto a clima para el color de la manzana. Hacía muchos años que no pasaba. Las mejores manzanas del año pasado no se comparan con las peores de este”, afirmó en diálogo con LU5 agro. Sin embargo, advirtió que esta mejora convive con una merma importante en la producción. “Solo por cuestiones fisiológicas ya hay una caída del 30%, y puede ser más”, señaló, en un contexto atravesado además por eventos climáticos extremos como granizo en distintas zonas del valle.

“La fruticultura te acostumbra a no saber nunca qué va a pasar”,

En este escenario, la sustentabilidad del negocio sigue dependiendo de la capacidad de adaptación de los productores. “El modelo del que sobrevive es ser hipereficiente, no eficiente”, explicó De Angeli, al remarcar que la clave está en maximizar el rendimiento por hectárea y optimizar la estructura de costos. A su vez, planteó las dificultades para realizar inversiones de largo plazo, como la instalación de mallas antigranizo, debido a la falta de financiamiento: “Sin crédito es casi imposible; en Argentina se sobrevive año a año”.

La incorporación de tecnología aparece como una herramienta clave, aunque con limitaciones. El uso de drones, por ejemplo, comienza a ganar terreno en aplicaciones puntuales, pero aún enfrenta desafíos para su adopción masiva. “Es muy útil para momentos donde no podés entrar al lote, pero hoy no lo veo para reemplazar completamente a los equipos tradicionales”, sostuvo. En paralelo, destacó avances en gestión y operaciones diarias gracias a herramientas digitales que permiten optimizar tiempos y procesos.

De cara a lo que viene, el productor reconoció que las perspectivas son más alentadoras que en campañas anteriores, tanto por la calidad como por un mercado que muestra signos de recuperación. “El año pasado fue el peor que viví como productor, incluso peor que 2001. Este año es totalmente distinto”, aseguró. No obstante, la volatilidad sigue siendo una constante en la actividad: “La fruticultura te acostumbra a no saber nunca qué va a pasar”, concluyó.

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