Emprendedores
La historia de “Encanto Patagónico” y sus sándwiches de un metro
En plena pandemia, cuando la actividad gastronómica atravesaba uno de sus momentos más difíciles, Daniel Díaz decidió dar un giro a su vida laboral y apostar por su propio emprendimiento. Así nació Encanto Patagónico, un local ubicado sobre la avenida Olascoaga en la ciudad de Neuquén que en pocos años se volvió popular por sus originales “misiles”, sándwiches de hasta un metro de largo que hoy son una marca registrada del lugar.
«Abrí un poco la cabeza y dije: Tengo que emprender porque la realidad económica no está dando».
Díaz lleva casi dos décadas vinculado a la gastronomía y asegura que el proyecto es el resultado de muchos años de experiencia en el rubro. “Tengo 36 años y desde los 19 que me dedico a esto”, contó en Realidad Económica. La decisión de emprender llegó en un contexto económico complicado, cuando el ingreso que percibía trabajando en relación de dependencia dejó de ser suficiente. “Pasé a ganar 500 pesos más la comida por día… ahí fue donde abrí un poco la cabeza y dije: Tengo que emprender porque la realidad económica no está dando”, recordó.
La propuesta que lanzó en 2020 rápidamente llamó la atención por su formato. Los llamados “misiles” son sándwiches de gran tamaño, pensados para compartir entre varias personas. “Misiles se le puso en principio a los sándwiches, ya que eran contundentes y de gran tamaño. Por eso se me ocurrió ponerle así”, explicó Díaz sobre el origen del nombre que hoy identifica a su negocio.
Uno de los rasgos que distingue a Encanto Patagónico es la producción artesanal de sus productos. A diferencia de muchos locales gastronómicos, el emprendimiento fabrica buena parte de sus propios insumos, desde el pan hasta las hamburguesas. “Todo es producción propia, ya sea de hamburguesas, pizza y en este caso lo que es misiles, yo voy a la panadería y nunca veo un pan de un metro”, afirmó el emprendedor.
Aunque el camino no estuvo exento de riesgos, Díaz aseguró que animarse fue clave para consolidar el proyecto. “Mucha gente me decía que no lo haga… pero una vez que te animás, la idea es probarla”, sostuvo. Hoy, a cinco años de su apertura, Encanto Patagónico combina viandas económicas al mediodía con su propuesta de sandwichería por la noche.
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