Entrevista Realidad Económica
«Todo este esfuerzo vale la pena»: Herrera celebra el gran momento de Ribera del Cuarzo
Ribera del Cuarzo atraviesa uno de los mejores momentos de su historia. La bodega de Valle Azul fue distinguida como Bodega del Año elegida por el público, Mejor Bodega Pequeña y obtuvo el premio al Mejor Vino Orgánico, Biodinámico o Natural por su Ribera del Cuarzo Especial Malbec 2023. Además, su enóloga, Eugenia Herrera, fue reconocida como Enóloga Revelación en los Premios Win Explorers.
«Hacer vino en Patagonia no es fácil. Estamos más lejos, todo es más complejo y estos premios nos impulsan a seguir apostando por una región que tiene muchísimo para dar»
«Todo este esfuerzo vale la pena», resumió Herrera al describir la emoción que significó recibir cuatro reconocimientos para un proyecto que aún no cumple diez años en el mercado. «Hacer vino en Patagonia no es fácil. Estamos más lejos, todo es más complejo y estos premios nos impulsan a seguir apostando por una región que tiene muchísimo para dar», afirmó.
Nacida y formada en Río Negro, la enóloga destacó que toda su carrera profesional se desarrolló en la Patagonia. También valoró el crecimiento de Ribera del Cuarzo y la posibilidad de trabajar junto a referentes internacionales del vino, una experiencia que considera clave para seguir consolidando el potencial vitivinícola de Valle Azul.
Una apuesta por el Merlot y la identidad patagónica
Herrera recordó que uno de los grandes desafíos de la bodega fue apostar fuerte por el Merlot cuando muchos sostenían que era un varietal con escasa demanda. «Nos decían que el vino era excelente, pero que el Merlot no se vendía. Hoy vemos una respuesta enorme del público y creemos que es un varietal que se da espectacular en nuestra zona», señaló.
La enóloga explicó que la búsqueda actual apunta a vinos más frescos, con mayor expresión del viñedo y una identidad marcada por la Patagonia. En paralelo, la bodega avanza en prácticas de producción orgánica y biodinámica, además de incorporar nuevas herramientas como las tinajas de cerámica para la elaboración.
A pesar del reconocimiento nacional, Herrera mantiene una rutina exigente: recorre 180 kilómetros diarios para llegar a la bodega. «Es un gran esfuerzo y te quita tiempo con la familia, pero cuando llegan estos reconocimientos entendés que todo ese trabajo vale la pena. Lo importante es seguir empujando para que la Patagonia ocupe el lugar que merece en la vitivinicultura argentina», concluyó.
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