Regionales
El olivo gana terreno como alternativa productiva en Patagonia
La crisis que atraviesa parte de la producción vitivinícola en Mendoza abrió el debate sobre nuevos cultivos capaces de ofrecer rentabilidad y adaptación climática. En ese contexto, el maestro oleario Víctor Tomaselli visitó el Alto Valle y aseguró que la Patagonia tiene condiciones “absolutamente distintivas” para el desarrollo del olivo y la producción de aceites de alta calidad.
“No es plantar y esperar. Hay que manejar bien las heladas, la orientación solar, el riego y la densidad de plantación”
Durante una entrevista con Realidad Económica, Tomaselli explicó que desde hace siete años vienen realizando experiencias en distintas localidades patagónicas y que los resultados sorprendieron incluso a especialistas del sector. “El olivo en zonas frías, con un manejo correcto, presenta sus mejores características”, sostuvo. Según indicó, los aceites obtenidos en la región muestran niveles de ácido oleico y polifenoles superiores a los registrados en zonas tradicionales como Mendoza.
El especialista señaló que uno de los desafíos centrales es avanzar con planificación técnica y evitar improvisaciones. “No es plantar y esperar. Hay que manejar bien las heladas, la orientación solar, el riego y la densidad de plantación”, explicó. En ese sentido, destacó el trabajo que vienen realizando en Ramos Mexía, donde implantaron 2.500 olivos que resistieron temperaturas de hasta 14 grados bajo cero sin daños importantes.
Además, confirmó que recientemente incorporaron una máquina procesadora importada desde Turquía que ya se encuentra en Valcheta y permitirá elaborar aceite de oliva en la región. “Nos va a permitir procesar toda la producción que hoy existe en la zona”, indicó. También reveló que están relevando “olivos patrimoniales” plantados hace más de un siglo en distintas localidades rionegrinas, algunos introducidos por inmigrantes libaneses y españoles.
Tomaselli remarcó que la Patagonia podría posicionarse con un aceite premium gracias a sus condiciones naturales. “El frío, el viento y la amplitud térmica, que muchas veces se ven como problemas, son justamente lo que mejora la calidad del aceite”, afirmó. Incluso aseguró que variedades traídas desde La Rioja tuvieron en la Línea Sur un desarrollo “inigualable” respecto a cualquier otra zona del país.
En paralelo, el maestro oleario mantendrá reuniones con autoridades de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue para impulsar investigaciones sobre antiguos olivares de la región. Según contó, existen ejemplares plantados en Cinco Saltos y Plottier desde las décadas de 1930 y 1940 que nunca fueron estudiados de manera sistemática y podrían aportar información clave para futuros desarrollos productivos.
El especialista también puso el foco en el potencial económico del cultivo. Explicó que una familia podría vivir con tres hectáreas de olivos manejadas de manera directa y con costos de mantenimiento considerablemente menores a los de la fruticultura tradicional. “El olivo necesita mucha menos agua y menos intervención. El problema no es el frío, sino el exceso de humedad y la falta de manejo”, sostuvo.
Finalmente, Tomaselli insistió en la necesidad de políticas públicas que acompañen la reconversión productiva y fomenten nuevas alternativas para las economías regionales. “La mayor amenaza para el olivo no son las heladas, sino no lograr conmover a quienes toman decisiones”, concluyó.
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