Emprendedores
Dulce Morena abrió una casa de té en Centenario
A una semana de su inauguración, Finca Dulce Morena comenzó a consolidarse como una nueva propuesta gastronómica en Centenario. El emprendimiento de la pastelera Gabriela Arias, ubicado en calle 8 y Cichero, combina casa de té, eventos y un entorno de chacra productiva. Tras más de 15 años de trayectoria en el rubro y luego de atravesar el cierre de un local durante la pandemia, la emprendedora apuesta ahora por un espacio propio pensado para crecer y diversificarse.
«La única preocupación es no saber qué torta elegir”
La historia de Arias comenzó con la elaboración de desayunos y tortas artesanales. Su primer local funcionó en Neuquén capital, sobre Carlos H. Rodríguez, pero la irrupción de la pandemia obligó a bajar las persianas. “Era mi único ingreso y no me quedaba otra que apelar a la creatividad. Había que reinventarse y tratar de defenderse como sea”, recordó la emprendedora al repasar uno de los momentos más difíciles de su recorrido.
Lejos de abandonar el proyecto, en 2021 abrió una casita de té en Río Paraná 120, en Neuquén capital. Sin embargo, el aumento sostenido de los costos y los alquileres la llevó a replantear el modelo de negocio. “En gastronomía tenés que ir hilando fino con los costos. Si no observás lo que pasa, terminás trabajando para pagar un alquiler”, explicó Arias. Esa visión la impulsó a buscar un espacio propio y comenzar a planificar la mudanza con un año de anticipación.
El resultado fue Finca Dulce Morena, una propuesta instalada en una chacra de Centenario que busca ofrecer una experiencia diferente. “Siempre les digo a los clientes que del portón para afuera dejen todas las preocupaciones y que para adentro vengan a relajarse. La única preocupación es no saber qué torta elegir”, afirmó entre risas. El menú incluye torres de degustación para compartir, tortas artesanales, mini cakes, alfajores, opciones saladas y productos elaborados con ingredientes de la propia chacra.
La emprendedora destacó que la respuesta del público superó las expectativas durante los primeros días. “Muchos clientes que ya me conocían estaban esperando que abriéramos y también se acercaron vecinos de la zona. Hasta ahora nos está yendo muy bien”, señaló. Además, remarcó que el proyecto busca recuperar la tradición de las reuniones alrededor del té, inspirada tanto en las casas de té galesas de Gaiman como en la historia de las familias chacareras de la región.
Arias aseguró que la finca todavía tiene margen para seguir creciendo. En el predio se producen alfalfa, uvas, membrillos y rosa mosqueta, materias primas que ya comienzan a incorporarse a las elaboraciones. “Hice este lugar para empezar, pero también para ampliar. Hay proyectos para seguir desarrollándolo”, concluyó. Con esa apuesta, Dulce Morena inicia una nueva etapa, esta vez en un entorno rural que combina gastronomía, naturaleza y tradición patagónica.
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