Entrevista Realidad Económica
Producen aceite de oliva en zonas frías gracias a fertilizantes de algas marinas
Desde la dirección de Producción de la municipalidad de Lago Puelo organizaron una charla sobre cultivo agroecológico de olivos en zonas frías. El evento se llevará a cabo el 17 de noviembre en la Casa de la Cultura de El Hoyo y contará con la presencia del maestro oleario Víctor Tomaselli, quien habló en exclusiva con Realidad Económica.
Con más de 20 años de trayectoria en el sector, Tomaselli desarrolló una innovadora técnica de fertilización con algas marinas (Macrocystis pyrifera), que permite aumentar la resistencia de los olivos a las bajas temperaturas. Esta experiencia pionera abre un nuevo horizonte para la producción olivícola en regiones frías del país.
“Venimos superando inviernos de hasta 14 grados bajo cero sin daños en las plantas. “Estas algas funcionan como bioestimulantes naturales: aportan 21 aminoácidos y seis hormonas que generan una catarata de respuestas adaptativas en las plantas”, detalló.
La aplicación de este fertilizante orgánico, producido en la localidad chubutense de Camarones por el laboratorio Biotexa S.A., se realiza por vía foliar y radicular, y ha demostrado notables resultados no solo en olivos, sino también en viñedos y frutales como perales y manzanos.
Además, el especialista destacó las características excepcionales del aceite de oliva patagónico, que se distingue por su alto contenido de ácido oleico —superior al 79%— y bajos niveles de linoleico, lo que prolonga su durabilidad.
“Los aceites que estamos obteniendo tienen un índice de polifenoles de hasta 520 mg/kg, cuando en Mendoza el promedio es de 100. Esto significa que poseen propiedades funcionales y beneficiosas para la salud, como la prevención de enfermedades cardiovasculares”, afirmó.
Desde su base en Valcheta, Tomaselli lidera un vivero reconocido a nivel nacional como propagador de olivos patrimoniales patagónicos, a partir de ejemplares centenarios plantados en 1908. “Encontramos árboles con una vitalidad sorprendente, con 26 pares de racimos florales por brindilla, algo inusual en el país”, señaló.El experto considera que el olivo no solo es viable en la Patagonia, sino que puede integrarse armónicamente con otros cultivos como la vid o las aromáticas.
“No hablamos de monocultivo, sino de agroecología: de sistemas productivos diversos y sostenibles”, subrayó.
Con su trabajo, Tomaselli busca rescatar el espíritu pionero del sur y demostrar que el aceite de oliva patagónico puede convertirse en un producto de excelencia mundial, reflejo del clima, el suelo y la innovación de su gente.




