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LU5 Agro

“La fruticultura de pepita sigue en un cóctel muy complejo”

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La producción de peras y manzanas en Río Negro atraviesa uno de los momentos más desafiantes de los últimos años. Así lo aseguró el secretario de Fruticultura provincial, Facundo Fernández, quien analizó la situación del sector en LU5 AGRO, el impacto de la carga impositiva, el atraso cambiario, la pérdida de hectáreas productivas y los desafíos para mejorar la competitividad. También destacó las nuevas líneas de financiamiento y las oportunidades que podrían abrirse con el desarrollo energético de la Patagonia.

“La fruticultura de pepita en la media no hizo ese salto tecnológico y de eficiencia que necesitaba respecto de cómo cambiaron las condiciones de la macroeconomía”

Fernández sostuvo que la fruticultura de pepita continúa enfrentando un escenario difícil, marcado por factores macroeconómicos y estructurales. “La fruticultura de pepita sigue en un cóctel muy complejo”, afirmó, al señalar que la carga impositiva, el tipo de cambio y los elevados costos laborales afectan la rentabilidad del sector. Según explicó, estas condiciones también dejan al descubierto problemas históricos vinculados a la eficiencia productiva y tecnológica de gran parte de la actividad.

El funcionario remarcó que existen empresas que lograron adaptarse a las nuevas condiciones mediante inversiones en tecnología y automatización. “Hay empresas familiares que lo hicieron muy bien, como Servi o Patalano”, indicó. Sin embargo, consideró que buena parte del sector quedó rezagada en ese proceso de modernización y que muchos productores no contaron con herramientas financieras para realizar las inversiones necesarias. “La fruticultura de pepita en la media no hizo ese salto tecnológico y de eficiencia que necesitaba respecto de cómo cambiaron las condiciones de la macroeconomía”, aseguró.

Otro de los temas abordados fue la reducción sostenida de la superficie frutícola en los valles productivos. Fernández recordó que Río Negro pasó de contar con unas 55.000 hectáreas productivas a aproximadamente 32.000 en la actualidad. En ese contexto, señaló que la urbanización avanza sobre tierras agrícolas, especialmente en zonas cercanas a Neuquén, Cipolletti y Fernández Oro. “La atracción al loteo es muy fuerte”, sostuvo, al explicar que muchos propietarios encuentran mayores beneficios económicos en la venta de tierras para desarrollos inmobiliarios que en la continuidad de la producción frutícola.

A pesar de esa retracción, destacó que la provincia atraviesa un proceso de diversificación productiva. Según explicó, el crecimiento de la ganadería impulsó la expansión de cultivos como maíz y alfalfa, que hoy ocupan una superficie significativa en distintas regiones rionegrinas. “Río Negro aumentó un 70% su stock ganadero y eso genera una demanda de maíz y de alfalfa”, señaló. A su juicio, estos cambios muestran que el sector agropecuario provincial sigue generando nuevas oportunidades, aunque con actividades diferentes a las tradicionales.

De cara al futuro, Fernández consideró que el desarrollo energético y las inversiones asociadas podrían convertirse en una oportunidad histórica para Río Negro. En ese sentido, destacó el trabajo conjunto con Neuquén y la puesta en marcha de herramientas financieras para fortalecer la producción. Entre ellas mencionó nuevas líneas de crédito para la instalación de malla antigranizo y proyectos financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinados a ampliar áreas bajo riego. “Estamos ante un desafío extraordinario: aprovechar el desarrollo energético para que genere oportunidades para todo el sistema productivo”, concluyó.

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