LU5 Agro
Se anticipa un invierno con más lluvias y menos riesgo de heladas tardías en el Alto Valle
La región del Alto Valle y la cordillera patagónica podrían atravesar un invierno con precipitaciones levemente superiores a lo habitual y un menor riesgo de heladas tardías, aunque sin alcanzar niveles que permitan recuperar el déficit hídrico acumulado durante los últimos años. Así lo señaló el meteorólogo Leonardo De Benedictis durante una charla técnica realizada en un encuentro organizado por Sumit Agro para productores y técnicos de la fruticultura regional.
“Para toda la zona del Valle hay algunas implicancias que tiene El Niño, pero cuando uno revisa la historia ve que no hay un patrón marcado»
En diálogo con LU5 Agro, De Benedictis explicó que uno de los ejes centrales de su presentación estuvo vinculado al posible desarrollo de un evento El Niño durante los próximos meses. Sin embargo, aclaró que en la Patagonia el impacto de este fenómeno no es tan directo como ocurre en otras regiones del país. “Para toda la zona del Valle hay algunas implicancias que tiene El Niño, pero cuando uno revisa la historia ve que no hay un patrón marcado como sí ocurre en otras zonas de Argentina”, sostuvo.
El especialista remarcó que el principal desafío para la región sigue siendo la escasez de nieve acumulada en la cordillera. Según indicó, los últimos años dejaron un saldo negativo en materia hídrica y, si bien la temporada 2026 podría mostrar una leve mejora, no alcanzaría para revertir la situación. “Este año no esperamos un crecimiento significativo en los niveles de nieve. Puede ser una temporada un poco más parecida a lo normal, pero no un año de recuperación”, afirmó. Y agregó: “Con suerte nos mantendremos dentro de los valores promedio”.
Respecto de las precipitaciones en el Alto Valle, De Benedictis señaló que los modelos climáticos muestran dos etapas diferenciadas. “Durante el invierno y la primera mitad de la primavera se observa una tendencia a lluvias ligeramente por encima de los promedios. Después, desde noviembre en adelante, aparece una caída importante en los niveles de precipitación”, explicó. De concretarse este escenario, diciembre, enero y febrero volverían a caracterizarse por condiciones secas en la región.
Otro aspecto que genera especial atención entre los productores es el riesgo de heladas tardías. En ese sentido, el meteorólogo indicó que los análisis de largo plazo permiten estimar escenarios probables más que fechas exactas. “Lo que buscamos es determinar si el riesgo de heladas tardías será alto, medio o bajo. No se trata de saber exactamente qué día ocurrirá la última helada, sino de brindar herramientas para la planificación productiva”, señaló. Según los modelos analizados, el riesgo sería menor que en otros años, con una fecha probable de última helada hacia fines de octubre.
Durante la entrevista también se refirió al impacto del cambio climático y a la incorporación de nuevas tecnologías en la meteorología. Sobre el primer punto, aseguró que las tendencias son claras. “Cuando uno analiza las estadísticas encuentra un aumento sostenido de las temperaturas. La pandemia generó una baja temporal por la reducción de la actividad humana, pero no modificó la tendencia de fondo”, explicó. Además, destacó que la inteligencia artificial comienza a incorporarse en los modelos climáticos y podría mejorar significativamente los pronósticos de largo plazo en los próximos años.
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