LU5 Agro
Fernández: “Hicimos una buena temporada de exportación»
Las profundas crisis globales, como la que transitamos a raíz de la pandemia de Covid-19, generan oportunidades de crecimiento, de innovación y, sobre todo, de reinvención. En diálogo con LU5Agro, Facundo Fernández, secretario de fruticultura de Río Negro, planteó la necesidad de repensar la estrategia productiva de El Valle.
En este contexto, se refirió a la “reinvención dolorosa” que enfrentará la vitivinicultura, a la forma de trabajar en las localidades del Valle Medio en medio de la ola de contagios y respondió dos preguntas de altísima importancia para los productores: ¿Prorrogan la ley de emergencia frutícola? ¿Condonan o prorrogan los pagos de créditos?
Asumiste en un momento complejo…
Cuando uno ocupa un puesto público nunca piensa en una situación como ésta. Pero una vez que las cosas se dan como se dan también te genera la oportunidad de ser protagonista de situaciones de cambio. Quizá no son cambios que se den en los tiempos que uno espera sino más forzados, pero cuando uno decide trabajar por la industria debe estar convencido de dejar todo, Soy consciente que tengo la función de pensar a 15 o 20 años aunque voy a estar 4. Estoy muy enfocado y motivado. Siempre fui una persona optimista y un apasionado por la industria, creo que nuestra Patagonia tienen oportunidades enormes de cara al mundo que se viene.
¿Cómo encontrás a la fruticultura?
No es el peor momento, tengo la esperanza en que ese mal momento esté terminando en estos días. La industria viene de los 15 peores años de la historia pero el mundo se configura en una demanda de alimentos alta, no sólo proteica sino de frutas y verduras. Hay una tendencia global con cambios de hábitos y creo que hay oportunidades productivas importantes para nuestra región.
Con respecto a la situación concreta de la industria, tenemos desafíos importantes de cara al recambio generacional (que hoy no tenemos) y la necesidad de diversificar algunos cultivos. El norte de la Patagonia sigue siendo el mejor lugar del mundo para producir los cultivos más difíciles.
Los lugares del mundo donde se producen peras, manzanas y cerezas son sitios donde es muy fácil producir todo y por eso se produce eso. Si extrapolamos esta situación y si podemos de una vez por todas volcar un poco más de recursos en una estrategia que sea de mediano y largo plazo con estabilidad, estoy seguro que tenemos muy buenas oportunidades de cara al futuro.
Respecto de la situación social de la industria, si bien es cierto que venimos de tiempos en los que el tipo de cambio estuvo muy anclado y hacía que el modelo agroproductor y agroexportador estuviera con las manos y pies atados. Y hoy el panorama no es el mismo. No es fácil poner la cabeza clara y enfocarse en una reactivación productiva con optimismo pero es necesario porque las posibilidades están.
Una condición necesaria la firma del decreto de la prórroga de la emergencia frutícola, ¿no?
Si, eso es necesario. No es lo único pero es necesario y está en marcha. no depende del gobierno provincial pero sí hay sobradas muestras que es necesario que se prorrogue y hemos estado trabajando en eso.
Otra de las cuestiones es hacer frente al financiamiento que en algún momento permitió que los productores sigan en carrera. ¿Crees que esto será un cuello de botella ahora?
En el gobierno de Río Negro, el año pasado hicimos un muy buen esquema de créditos tanto en sanidad como para maquinarias o malla antigranizo, algunos con tasa al cero y otros al 12% en pesos, con dos años de gracia. Se hizo en el marco de un esquema en el que se protege la sanidad y la ayuda en el capital de trabajo. Este año lo primero que hicimos estratégicamente es mantener esos créditos. Esas líneas ya están confirmadas para este año y vamos a volver a dar los agroquímicos, que el gobierno subsidia la tasa y los resultados se vieron en la situación de sanidad de cara a la exportación de peras a Brasil.
Los esfuerzos están destinados a mantener el soporte porque sabemos que la macroeconomía y la situación con los banco no está fácil. Si bien hay bancos que pusieron líneas de créditos aún no vimos resultados en los productores así que preferimos concentrarnos en la seguridad. A través de la provincia, el Fondo Fiduciario maneja el mismo esquema de soporte que vino dando los últimos tres años. Además es una cuestión que al repetirse se va ajustando, se va puliendo. No solamente prestar el dinero sino el ir acompañando a los productores que quizá no tenían todos los papeles en regla. Estamos en el tercer año y tenemos un nivel alto de cobrabilidad y eso nos permite seguir prestando.

Claro pero va a haber productores que se le juntan varias líneas provinciales y el Fondagro…
El Fondagro es una situación nacional y hay que trabajarlo. Con el PAR, maquinarias y algún otro crédito, las posibilidades que se dieron para pagar y refinanciar fueron infinitas y nunca con interés alto. La intención es seguir acompañando en cuanto a ayudar pero no puede funcionar más lo de subsidiar sin pagar. La realidad es que hay muchos productores que están haciendo un sacrificio para pagar y el rol del Estado es acompañar, pero es imposible mantener un esquema de condonaciones con lo cual vamos a tener a todo nuestro equipo acompañando a los productores en lo que se pueda hacer y analizando a cada caso. Lo primero que hicimos fue prorrogar todos los vencimientos pero la realidad es que tampoco es justo condonar la deuda cuando el 88% de los productores pagaron.
De a poco se va abriendo la oferta crediticia, ¿no?
Si, nosotros vamos a ponernos en marcha de a poco porque vamos a seguir la secuencia de necesidades básicas pero vamos a agregar créditos para valor agregado y dar soporte e incentivo a pequeños grupos exportadores. Vamos a tener una línea de crédito nuevo para acompañar en la gestión a todas las pymes exportadoras y también estamos pensando en una línea que tenga que ver con la nueva etapa. Con diversificar hectáreas que dejaron de producir algún cultivo y lo queremos orientar a otro que tenga que ver con la estrategia de cambio post pandemia.
Siguieron el tema de Valle Medio…
Si, estuvimos trabajando de cerca en Valle Medio, es una de las situaciones en las que todos los manuales están quemados. Estuvimos metidos, fue muy complejo porque tenés que velar para que los productores terminen sus cosechas y operaciones y también acompañar a la salud y seguridad para bajar los contagios. Eso hizo que se dilate un poco la cosecha pero ahora terminaron esta semana y la gente de frutos secos también está cosechando.
Se va a perder un poco de hortaliza -cebolla y zapallo- pero se pudo terminar el 80/90% de la cosecha. Si miramos la curva de contagios apenas está creciendo y la consecuencia desde el punto de vista productivo es el atraso en la cosecha y en la comercialización. Las medidas productivas que hasta hoy (sábado) siguen vigentes implicaron que dejaron de trabajar los empaques. Priorizamos las cosechas trabajando con los comités sanitarios de cada localidad y decidimos priorizar la cosecha en un esquema en el que la gente entre bien temprano y salga bien tarde. Se cosechó y se cargó la fruta exportable y ahora vamos a terminar de embalar lo que se cosechó, eso generó un atraso de una semana y media o dos.
De cara a los meses que vienen, ¿cómo ves la cosa?
Cuando empezó la pandemia, la mayor parte de la pera temprana ya estaba exportada y se exportó casi un 15% más que el año pasado. Fue una temporada de calidad razonable y tuvimos la suerte que los arribos de ultramar fueron en más de un 60/70% antes de la retracción de consumo en los países recibidores. De ahí en adelante con una situación económica sin precedentes vino una restricción del consumo y los paises mas conectados devaluaron su moneda. Tenemos una situación de alerta y peligro en los resultados. Las devaluaciones de Rusia y Brasil, que fueron de más del 25%, van a impactar en los resultados. Es una situación de alerta de cara al futuro porque, sumando las retenciones, deja márgenes muy finos y es una situación a la que hay que prestar atención. Por otro lado, el manejo que Brasil está haciendo de la pandemia no está generando resultado y eso va a generar una retracción del consumo.
En nuestro mercado interno tuvimos un crecimiento excepcional de las ventas. Los consultores lo identifican con un cambio en los hábitos de consumo por parte de la gente que debió quedarse en cuarentena y compró más fruta y verdura. Ahora se va a retraer el consumo porque empieza a notarse la falta de circulante por parte de la gente que no estuvo trabajando y el consumo empezó a bajar.
¿Cómo veo el futuro? Va a ser complejo durante el año porque habrá una economía bastante paralizada aunque creo que nos favoreció porque la próxima exportación nos agarrará con un mundo saliendo de la pandemia y podemos pensar en volver a reconfigurar los mercados. Veo que tenemos una gran oportunidad de cara a los países que primero salieron de la pandemia, sudeste asiático, Asia, Medio Oriente. Son países que ya están saliendo, a diferencia de los clásicos recibidores que tenemos como Italia, Holanda o Estados Unidos. Tenemos la oportunidad de llegar a mercados que han crecido mucho y que están poniendo la vista en las producciones del hemisferio sur. No va a ser un tiempo fácil porque nuestros costos van a ser altos y en un escenario que no es benévolo, va a ser un momento de ajuste, no va a ser fácil el segundo semestre pero va a ser una oportunidad.
¿Van monitoreando las hectáreas abandonadas para saber cuál será la oferta de la producción estimada?
Si, es nuestra estrategia de crisis. Ya veníamos trabajando en un plan de biodiversificación.Cuando trabajamos en el tema de la sanidad veíamos el tema de los agroquímicos pero también las situaciones de abandono que atentan contra la sanidad. Empezamos a ver la erradicación de esto con un equipo multidisciplinario del Ministerio de Producción y Agroindustria, Senasa e Inta. Trabajamos estratégicamente en opciones de diversificación.
Tenemos unas 2.000 hectáreas que pasaron a estar abandonadas y es mucha superficie en la que se podría producir mucho alimento. Nuestra estrategia ahora es crecer en alimentos con dos patas. Para el mercado interno y para el estado, que tiene un esquema de soporte social que da comida a colegios y comedores. El mismo plan basado en el acuerdo con la Federación de productores de proveer de manzanas a las escuelas, lo tenemos con Acción Social de la Nación para llegar con fruta a muchos lugares. Trabajamos en un plan estratégico para llevar las chacras abandonadas de producción de fruticultura a producción de hortalizas, verdura de hoja pensando en qué necesitamos para los alimentos del futuro. También hay algún plan con alimentos con valor agregado. Es la situación estratégica que tenemos para diversificar y no decir “vamos a erradicar y tirar alfalfa”. Creo que la evolución nos lleva a pensar estratégicamente con mayor precisión en la orientación.
¿Y por el lado de la vitivinicultura?
Está en una situación mucho más compleja. Venía con sobre- stock y el consumo en baja. Pensemos que el consumo está orientado a cuestiones sociales, a la venta en vinerías y ha bajado mucho y fue una buena cosecha en volumen. Se viene una reconfiguración en la venta y envasado. Esto va a tener una reinvención dolorosa. En la zona de la Patagonia tenemos buenos vinos y en Río Negro se consume más vino de afuera que el local y estamos trabajando para revertir eso. Es momento de abrir la cabeza y buscar alternativas comerciales que hoy no están.


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