Agroindustria
CARBAP rechaza la propuesta de una tasa ambiental al metano
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) cuestionó el proyecto impulsado por la legisladora bonaerense Lucila Klug (Unión por la Patria) para crear una tasa ambiental sobre el metano emitido por el ganado. Advirtieron que la iniciativa se basa en “desinformación”, carece de sustento técnico y científico, y podría generar nuevas cargas fiscales en un contexto en el que se busca reducir la presión impositiva.
El vicepresidente de CARBAP, Hernán Silva, sostuvo que la propuesta generó un rechazo unánime entre los productores y destacó que, aunque la iniciativa pueda resultar “una estupidez”, es necesario debatirla públicamente para evitar que avance sin la debida atención. “A veces, cuando estos proyectos no se tratan en los medios, terminan aprobándose pese a tener errores técnicos y de implementación”, alertó.
El dirigente cuestionó que, mientras se discuten medidas para aliviar impuestos, surjan propuestas que van en sentido contrario. Aseguró que muchos municipios bonaerenses no han logrado ordenar sus cuentas y buscan crear nuevas tasas para sostener su funcionamiento.
“Muchos no bajan su presión fiscal; al contrario. Buscan dónde pegar el manotazo para justificar que tienen que seguir cobrando. Hay municipios que no han hecho el ejercicio de mejorar sus cuentas y entienden que la creación de nuevas tasas les permite perpetuar su mal manejo”, señaló.
Silva subrayó el nivel de tecnificación y compromiso ambiental del sector. Aseguró que hoy existe un fuerte enfoque en la huella de carbono y en la gestión responsable del ambiente. “Vemos campos con drones, robótica, especialistas temáticos. El productor cuida su entorno porque vive ahí”, remarcó. Respecto a las emisiones, explicó que la ganadería argentina, basada en sistemas extensivos, contribuye de manera positiva al balance ambiental.
“El campo genera metano, sí, pero también captura dióxido de carbono a través de la producción de pasto. Desde el punto de vista del balance, el campo no es un problema, es una solución”, afirmó.
Silva consideró que la vara con la que se evalúa al sector muchas veces responde a parámetros internacionales que no se ajustan a la realidad local y aseguró que Argentina debería transformar esa fortaleza en una oportunidad comercial ya que la producción ganadera del país no contamina.
En cuanto al mercado, Silva afirmó que las expectativas para la ganadería son “muy buenas”, aunque señaló que el sector necesita previsibilidad para planificar.
“Nuestros tiempos no son los tiempos de la política. Mientras un político piensa en el próximo año, nosotros elegimos una pajuela de semen cuya hija va a nacer dentro de tres o cuatro años”, ejemplificó.
Consultado sobre el mínimo de faena, consideró necesario avanzar hacia sistemas que permitan producir más kilos por animal.
“En otros países aprovechan al máximo cada unidad que producen. Nosotros tenemos todo para hacerlo: tecnología, técnicos, territorio. Pero la falta de previsibilidad nos debilita”, expresó.
Finalmente, Silva llamó a fortalecer el vínculo entre el campo y la sociedad. “Hay que seguir contando qué pasa en el campo. Cuando reclamamos un camino, es porque hay gente que vive ahí, que estudia, que trabaja. La producción ganadera tiene un enorme potencial, y acompañarla es clave para el desarrollo del país”, concluyó.

