Economía
Banacloy advirtió sobre falta de políticas estructurales para la producción patagónica en 2026
El ministro de Producción de Río Negro, Carlos Banacloy dialogó en exclusiva en LU5 Agro donde planteó un escenario de cauteloso optimismo para el inicio de 2026, aunque alertó sobre la ausencia de políticas de fondo que garanticen la competitividad y la sustentabilidad de las economías regionales, en especial de la fruticultura y la producción agropecuaria patagónica.
En su análisis, el funcionario reconoció que el ordenamiento macroeconómico y el control de la inflación aportan previsibilidad, pero sostuvo que resultan insuficientes frente a los problemas estructurales que arrastran las cadenas productivas. Entre ellos, mencionó el atraso cambiario, la presión impositiva, la falta de una reforma laboral y la competencia desigual frente a importaciones que no cumplen las mismas reglas sanitarias, arancelarias y fiscales que la producción local.
Banacloy remarcó que, si bien existe diálogo con el Gobierno Nacional y se valoran medidas como la reducción de retenciones, todavía no se observa una política agropecuaria integral ni una estrategia de mediano plazo para las economías regionales. “Hoy hay actividades con el motor en marcha, pero sin combustible”, sintetizó.
Uno de los puntos más críticos señalados fue la falta de herramientas financieras adecuadas. El Ministro subrayó que inversiones clave, como la colocación de malla antigranizo, quedan fuera del alcance de los productores debido a créditos con tasas variables o esquemas inviables para la realidad regional. En ese sentido, comparó la situación local con la de países y bloques económicos que otorgan financiamiento a largo plazo y a tasa cero para reconversión productiva.
La fruticultura volvió a ocupar un lugar central en el diagnóstico. Banacloy advirtió que la temporada 2025-2026 se desarrolla en un contexto complejo, atravesado por el aumento de tarifas energéticas, el encarecimiento del combustible, la presión salarial y un mercado interno deprimido. A ello se suman eventos climáticos cada vez más extremos, como granizo y heladas tardías, que provocaron pérdidas de hasta el 80% o 90% en algunas zonas productivas.
Si bien Río Negro avanza con declaraciones de emergencia agropecuaria y prórrogas de vencimientos crediticios, el ministro fue contundente al señalar que se trata de paliativos insuficientes si no se abordan soluciones estructurales. “No hay margen para que un productor se reponga después de una temporada devastada”, afirmó.
En materia de infraestructura, Banacloy destacó la necesidad de una revisión profunda del sistema de riego. Por un lado, defendió el desarrollo de nuevas zonas bajo riego en áreas como Colonia Josefa, Guardia Mitre y Negro Muerto, donde ya existen proyectos productivos en marcha que requieren sistematización y electrificación. Por otro, planteó la urgencia de sostener y financiar adecuadamente los sistemas actuales, especialmente en el Alto Valle, Valle Medio e IDEVI.
En ese marco, propuso un replanteo del canon de riego y del esquema de financiamiento, involucrando a todos los habitantes de los valles y no solo a los productores. Según explicó, el sistema de riego es un beneficio colectivo que sostiene el ambiente, el clima y la calidad de vida urbana, pero hoy recae casi exclusivamente sobre la actividad agropecuaria.
Finalmente, Banacloy sostuvo que el desafío central de 2026 será modernizar las herramientas productivas y legales, reducir la burocracia y generar condiciones para que las nuevas generaciones se incorporen al sector. “No podemos resolver los problemas actuales con las herramientas de hace 30 años”, concluyó, y llamó a avanzar en cambios estructurales para evitar que la producción regional quede fuera del sistema.

