Agroindustria
Adama apuesta a nuevas tecnologías para el agro regional
Adama, empresa líder en protección de cultivos presentó un balance positivo de su desempeño en el cierre de su campaña frutícola en el Alto Valle de Neuquén y Río Negro, con una alta aceptación de su portafolio de insecticidas y una fuerte presencia en el acompañamiento técnico a productores.
En LU5 Agro habló el Project Manager de Insecticidas de la empresa, Gonzalo Hernández Centorbi, quien destacó que la empresa tiene más de 70 años de trayectoria a nivel mundial y que este año cumplen 30 años de presencia en el país.
“Venimos de Israel, con tecnologías que se utilizan en más de 20 países y en más de 30 cultivos, y eso nos da un respaldo muy fuerte en términos de calidad y eficacia”, explicó.
Durante la última campaña, la compañía lanzó dos insecticidas orientados a frutales de pepita, que permitieron renovar y fortalecer su oferta en el mercado regional. Uno de ellos fue Cartado, una diamida de amplio uso a nivel global, que logró un posicionamiento competitivo tanto por su formulación como por su costo.
El segundo producto fue Tribor, orientado principalmente a las curas de primavera, con control sobre plagas clave como piojo, sílbido y carpocapsa. Según indicó Hernández Centorbi, la demanda superó las previsiones iniciales, al punto de agotar el stock disponible antes del cierre de la temporada.
Desde la empresa remarcaron el rol clave de la red de distribuidores en el éxito comercial de la campaña, entre ellos Somaruga y Agropecuaria Natalini, además del acompañamiento de asesores técnicos privados, con quienes Adama trabaja desde hace más de cinco años en el posicionamiento de marca y el uso adecuado de las tecnologías.
En un contexto productivo atravesado por restricciones de márgenes y exigencias crecientes en materia de límites de residuos, especialmente desde los mercados europeos, el directivo subrayó la necesidad de ofrecer alternativas eficaces y económicamente viables.
“Muchas soluciones que funcionan en otros países, cuando se las lleva a la realidad productiva del valle, terminan siendo de nicho. Por eso el desafío es combinar tecnología con costos competitivos”, señaló.
Además del balance frutícola, Adama observa con interés el crecimiento de la producción de granos y forrajes en la región, impulsado por la incorporación de sistemas de riego y nuevas inversiones. En ese marco, la empresa comenzó a realizar ensayos con aplicaciones mediante drones, una tecnología que permite reducir costos operativos, minimizar la pisada de los lotes y optimizar el uso de insumos.
“El principal desafío con drones es el mojado del cultivo y la formulación del producto, porque se trabaja con volúmenes de agua menores. Aun así, ya hay muchos de nuestros productos que se están aplicando de esta manera”, explicó Hernández Centorbi.
Finalmente, el referente de Adama destacó la resiliencia del productor regional frente a un escenario complejo marcado por contingencias climáticas, como tormentas y granizo, y expresó expectativas positivas de cara al futuro. “Con estabilidad macroeconómica y reglas claras, el potencial productivo de la región es enorme”, concluyó.

