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Emprendedores

Historias de emprendimientos que hicieron frente a la pandemia

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Hace pocos días se cumplieron nueve meses desde que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, anunciara el inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por la pandemia de coronavirus. A partir de entonces, las fronteras se cerraron y las actividades económicas se paralizaron. Una de las más golpeadas fue la turística, donde se perdieron 225.000 puestos de trabajo en todo el país.

En este contexto, la ciudad ícono en el rubro, Bariloche, si bien es uno de los destinos más consultados para pasar la temporada de verano, recibió uno de los peores golpes económicos y sociales, considerando que el 85% de su población vive, directa o indirectamente, de los visitantes que inundan la región andina.

“Como en casa me salvó”

Así, quienes dependían de la actividad de una manera efectiva y favorable, de un día para el otro tuvieron que reinventarse y mudarse de rubro para sobrevivir a la pandemia. Ese fue el caso de Natacha y “Como en Casa Bariloche”, un emprendimiento gastronómico que se dedica a producir comidas artesanales, dulces y saladas. 

“Brindamos servicio de desayuno y meriendas, regalitos empresariales y desde hace unos meses adicionamos packaging de diseño, bandejas, cuencos, lapiceros hechos en papel reciclado, que agregamos a nuestras cosas dulces”, cuenta a Realidad Económica. 

“Como en casa Bariloche” surgió desde un grupo de amigas en el comienzo de la pandemia, “para matar el tiempo libre en un comienzo, luego para poder tener algún tipo de ingreso”.

Un poco de amor a la cocina y otro tanto al diseño, fueron la base de este emprendimiento. “A lo largo de estos meses nos fuimos adaptando un poco a las necesidades: implementamos delivery y Mercado Pago.  Una de las chicas no pudo aguantar la crisis económica y se volvió con sus papás a Claromecó  y allí creó `Como en Casa` Claromecó, continuando con los mismos servicios”.

Si bien, el proyecto por el momento no es del todo redituable, Natacha confiesa que le gustaría continuarlo: “Fue y es un gran cable a tierra para mí. Rescatamos viejas recetas de Doña Petrona, acudimos a las abuelas y tías cocineras. Aprendí un montón; y también comí un montón. `Como en casa` me salvó psicológicamente en estos meses”, comparte. 

“Pudimos sobrevivir vendiendo por Internet”

El caso de “Anouk Artesanías”, también sufrió un cambio de ruta al principio de un año que cerraba una exitosa temporada de verano y suponía un invierno similar (o mejor). 

Jimena y su compañero son artesanos desde hace muchos años, trabajan metal y hacen joyería. Hace cinco años están en Bariloche, trabajando en la Feria Urquiza, en la globa de artesanos, a metros del Centro Cívico. “Dependíamos del turismo 100%, porque son nuestros principales compradores. El barilochense no es de acercarse a la feria, porque está ubicada en un punto de la ciudad que no suele frecuentar el que es de acá para ir a comprar un regalo, por ejemplo”, expresa.

Y recuerda: “La pandemia, en principio, nos afectó de manera catastrófica porque se cerró la feria y con eso se terminaba nuestra única fuente de trabajo. A medida que pasó el tiempo,  sin chances de que abriera la feria y cuando ya habíamos pasado un mes sin trabajar, empezamos a replantearnos de qué manera generar dinero. No queríamos cambiar de trabajo porque es algo que nos gusta y además sabemos hacerlo”.

Con este escenario, desde Anouk pensaron en agitar las redes sociales: “De a poco, le empezamos a dar forma, y en principio, la respuesta fue positiva. También ayudó mucho una iniciativa de Correo Argentino que hizo unas ofertas muy buenas para los envíos, porque esa era otra gran traba. Una encomienda de Bariloche a cualquier parte del país, es muy cara”, explica Jimena. 

Y confiesa: “Conforme pasaron los meses, el sistema fue funcionando, pudimos sobrevivir a la pandemia vendiendo por internet. Empezamos a llegar, inclusive, al público local. Abrimos el panorama, también, y comenzamos a vender a nivel nacional. Tocó aprender todo, es un mundo totalmente nuevo. De las redes como plataforma de venta, no sabíamos nada”. 

Si bien  los turistas comenzaron a volver a Bariloche y las ferias están abriendo, “Anouk” mantiene vigente su tienda on line: “Definitivamente, todo esto significa para nosotros un nuevo canal de venta que se abrió. Es un desdoblamiento, es como ampliar las posibilidades, está buenísimo”.

“Tuvimos que aprender”

Finalmente, “Huillín”, es otro emprendimiento que la pandemia vio nacer ante las adversidades. Marcelo es fotógrafo, y su principal canal de ventas es con el turismo. Otro profesional que desde marzo no tuvo ningún ingreso, al menos desde ese sector. “El problema de Bariloche es que, al vivir únicamente de esta actividad, no podés fácilmente reinventarte en otra industria”, admite. 

“Buscando qué podíamos hacer y vender con la familia, y como también me dedico a nadar, pensé en confeccionar ponchos cambiadores para después del agua. Los había visto pero sabía que no los fabricaban acá. En principio me hice uno para mí, pero luego me di cuenta que había un público deportivo que hacía actividades náuticas  en los lagos de la zona, y que se podían vender”.

Una mezcla de casualidad y causalidad, llevaron a este emprendimiento familiar, también, a reinventarse: “Yo algo sabía coser, pero tuve que buscar más información. Mi esposa es la que sabe de redes sociales y se encarga de las ventas on line. Pero tuvimos que aprender de telas, envíos a todo el país,  cómo poner los precios, dónde encontrar clientes”.

Marcelo comparte que “este emprendimiento no sólo me permitió enfocar mi cabeza en otra cosa que no sea estar sin trabajo, sino que también lo veo como un proyecto a largo plazo, con un techo bastante alto. Y me hizo dar cuenta que no tenemos que depender sí o sí del turismo; aunque esperamos que pronto se reactive porque esta ciudad lo necesita mucho”.

En conclusión, no importa que lo que se venga sea una pandemia, las cenizas de un  volcán o una crisis económica mundial. Finalmente, la ola emprendedora es la que termina rescatando del ahogo a miles de personas. En este caso,  fue el coronavirus lo que movió a hombres y mujeres en Bariloche a agudizar el ingenio para modificar su situación laboral y encarar negocios con la esperanza de mejorar su situación económica.

Cecilia Russo

Especial Bariloche