Agroindustria
Cambio Climático: ¿Cómo son las peras que están creando en Bélgica?
Con el objetivo de prever los cambios climáticos y que los agricultores se adapten a un futuro con temperaturas muy altas y un clima impredecible, en Limburgo, una provincia de Bélgica, crearon cúpulas transparentes suspendidas sobre una estructura de espejos que albergan perales que crecen en condiciones climáticas simuladas del año 2040.
La iniciativa utiliza tecnología avanzada para recrear lo que podrían ser las condiciones en la región dentro de 20 años y se realiza en el Ecotron de la Universidad de Hasselet.
Uno de los principales investigadores y profesor de la universidad belga, Francois Rineau, aseguró que para el futuro se esperan más olas de calor, menos lluvias, lo que generará sequías y luego inundaciones.
Las cúpulas están diseñadas para controlar variables como la temperatura y la cantidad de CO2 en el aire, lo que permite a los científicos observar cómo el calentamiento global afectará los cultivos en ese escenario futuro.
RESULTADOS PRELIMINARES DE LA PRIMERA COSECHA
La primera cosecha de peras bajo las condiciones climáticas simuladas de 2040, obtenida en 2023, ofreció resultados alentadores, aunque con matices importantes.
Según los investigadores de la Universidad de Hasselt, las peras belgas parecen estar, en general, menos afectadas por los impactos negativos del cambio climático que otros cultivos en Europa.
“El efecto del cambio climático en el horizonte de 2040 sobre la calidad de las peras fue muy menor. Sin embargo, encontramos una diferencia en el funcionamiento del ecosistema”, dijo Rineau.
Uno de los efectos observados fue que la temporada de crecimiento comenzó antes bajo las condiciones climáticas simuladas de 2040, lo que resultó en una mayor absorción de CO2 por parte del ecosistema. Este cambio podría tener implicaciones para la fotosíntesis y otros procesos ecológicos que afectan tanto a las plantas como a su entorno.
Sin embargo, estos resultados iniciales deben ser tratados con cautela, ya que representan solo un año de observación en un experimento que durará tres años, permitiendo a los investigadores evaluar mejor la variabilidad climática y los eventos extremos que podrían surgir en cosechas futuras.
A medida que el experimento avance, se espera obtener datos más completos acerca de los posibles efectos a largo plazo que el calentamiento global podría tener sobre los rendimientos de las peras y otros aspectos clave del ecosistema agrícola.


