Enología
Pequeña bodega de Senillosa apuesta a calidad y cercanía
En un contexto desafiante para la industria vitivinícola, la ingeniera agrónoma y enóloga Rosana Jurio, al frente de la bodega Impasse en Senillosa, apuesta a sostener un modelo de producción artesanal, con partidas limitadas y una fuerte presencia en ferias y eventos para posicionar sus vinos en el mercado.
«Seguimos elaborando de la misma manera, con pequeñas partidas, así que decidimos seguir bajo el concepto de vinos de garage”.
“Participar en ferias es mi lugar para encontrarme con la gente, para que conozcan el vino”, explicó Jurio, aunque reconoció las dificultades que implica sostener esa estrategia en un emprendimiento pequeño. “El día que estás en un evento es un día que no estás trabajando en la bodega, y no tenemos estructura para hacer todo al mismo tiempo”, señaló.
En cuanto a la producción, destacó que la última vendimia dejó resultados positivos. “Fue una linda cosecha, la fruta estaba en buenas condiciones. Tuvimos algo de helada en Malbec, pero el resto lo salvamos”, afirmó. Actualmente, ya fraccionaron algunas líneas, como un Sauvignon Blanc y un vino naranjo, mientras avanzan con el resto de la elaboración.
Sobre el mercado, Jurio reconoció que el escenario es complejo. “Está difícil, sobre todo en Buenos Aires, pero nosotros en la zona tenemos buena aceptación”, indicó, y remarcó que la incorporación de propuestas gastronómicas en la bodega ayudó a sostener el proyecto en un contexto de menor dinamismo en las ventas.
Pese a contar con infraestructura propia, la bodega mantiene su identidad original. “Seguimos elaborando de la misma manera, con pequeñas partidas, así que decidimos seguir bajo el concepto de vinos de garage”, explicó. Con una producción total que ronda entre los 3.000 y 4.000 litros anuales, el enfoque sigue puesto en la calidad, la experimentación y el vínculo directo con el consumidor.
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