Entrevista Realidad Económica
Analistas prevén una desaceleración de la inflación hacia fin de año
El analista macroeconómico Lucio Garay Méndez, integrante de la consultora EcoGo, analizó el reciente dato de inflación y el impacto del proceso electoral sobre las expectativas económicas. En diálogo con Realidad Económica, el especialista señaló que la leve aceleración registrada en octubre estuvo vinculada a la incertidumbre previa a las elecciones legislativas, aunque destacó que el 2,3% informado “resultó menor al esperado” considerando la volatilidad cambiaria del mes.
Garay Méndez explicó que el dato puede leerse desde dos perspectivas: por un lado, la baja transmisión de la suba del dólar a los precios es una señal positiva; pero por otro, la persistencia de varios meses consecutivos con inflación del 2% “no termina de ser alentadora”, especialmente dentro de un programa económico que se presenta como sólido, con anclas fiscal, monetaria y cambiaria.
Según el analista, el arrastre estadístico de octubre y las subas recientes en el precio de la carne podrían empujar la inflación de noviembre hacia el 2,5%. Sin embargo, anticipó que diciembre podría mostrar un descenso, con la posibilidad de volver a un índice “con un 1 adelante”.
Garay Méndez destacó también la reacción positiva de los mercados tras el resultado electoral: el dólar bajó a niveles inferiores a los $1.400 en algunos momentos, mientras que los bonos en dólares y en pesos registraron subas superiores al 20%. Este escenario, afirmó, fortalece el programa financiero del Gobierno hacia fin de año.
En cuanto al esquema cambiario, señaló que el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó la continuidad del régimen de bandas y planteó que la “remonetización” de la economía se dará a partir de la acumulación de reservas. “Si el Banco Central logra comprar dólares, sería una señal muy positiva para 2026”, aseguró.
Respecto del inicio de una eventual recuperación económica, Garay Méndez reconoció que las proyecciones cambiaron a partir de las elecciones. A su juicio, los bancos y el sistema financiero —que venían inmovilizados ante la incertidumbre— comenzaron a bajar tasas y reabrir líneas de crédito, lo que podría generar señales de reactivación ya en noviembre o diciembre.
“El combustible de la reactivación va a ser el crédito”, sostuvo. De todos modos, advirtió que el ritmo de crecimiento dependerá del ingreso de divisas, que podría darse de manera gradual.
Consultado sobre el impacto que tendría una mayor demanda en un contexto de crédito más accesible, el economista señaló que la inflación estuvo contenida en los últimos meses por la recesión y por salarios reales que continúan deprimidos. Los últimos datos muestran aumentos nominales cercanos al 1% mensual frente a una inflación del 2%.
Si la actividad repunta, podría haber cierta presión inflacionaria, aunque Garay Méndez subrayó que el deterioro del mercado laboral —salarios bajos, informalidad creciente y mayor precarización— limitaría ese impacto. “Habrá que ver si el Gobierno logra destrabar la puja salarial tras varios meses de paritarias pisadas”, afirmó.
Con expectativas más estables y un dólar calmo, consideró posible un sendero de inflación descendente en los primeros meses del año próximo, acompañado por una recuperación progresiva de la demanda.